Salaheddín Mustafa

Al Quds al Arabi, 25/05/2015

En la mañana de ayer los aparatos de seguridad sudaneses requisaron una decena de periódicos, ya impresos, en los que se publicaba un informe que hacía referencia a violaciones de niños de parvulario y de primaria en el transporte escolar.
Tras dos meses en los que se han confiscado 16 periódicos, los aparatos de seguridad han prohibido la distribución del diario Al Ajbar y de los diarios sudaneses Al Rai Al Am, Aluan, Al Tayyar, Al Yaum Al Tali, Al Yarida, Ajer Lahda, Al Intibaha y Al Jartum. Los cuatro últimos fueron confiscados tras su impresión y suspendidos por tiempo indefinido.
El domingo, estos diarios publicaron un informe del Fórum para la Protección del Consumidor que denunciaba que en el transporte escolar tenían lugar violaciones y agresiones sexuales contra niños de parvulario y primaria.
Los redactores jefes de los diarios afirman haber recibido amenazas por parte de los aparatos de seguridad y que les presionan con la prohibición de las publicaciones que traten sobre las violaciones. Esta censura que se limitaba a asuntos políticos ahora también afecta a aquellas noticias que tienen que ver con cuestiones sociales.
La noticia, que no sorprendió a muchos cuando fue publicada, se convirtió en motivo de preocupación para decenas de miles de sudaneses que la compartieron a través de las redes sociales, noticia que volvieron a difundir y comentar después de que los diarios fueran requisados de forma masiva.
La confiscación de periódicos se produjo un día después de la publicación de la noticia «Prohibido por los aparatos de seguridad» y los periodistas la consideran un castigo debido a las pérdidas derivadas de los costes de impresión y de publicidad.
La Red de Periodistas Sudaneses, una organización no gubernamental que aboga por la libertad de prensa y las condiciones de los periodistas, define lo sucedido como una «masacre» y afirma en un comunicado que «los aparatos de seguridad cada vez ejercen más presión sobre aquello que se publica en la prensa. Esto refleja el punto crítico al que ha llegado la situación social y política debido al poder político, especialmente en el caso de esas noticias sobre el acoso sexual y las violaciones de niños y de los derechos humanos».
La RPS alaba lo que define como la avanzada posición de la prensa sudanesa, ya que ejerce poder y tiene la capacidad de concienciar, a pesar de la presión que sufre por parte de los servicios de seguridad y que ha provocado que la prensa trabaje en unas duras condiciones, ya que los periodistas son convocados a diario por las oficinas fiscales y de los servicios de seguridad. La RPS invitó a mantener una postura firme comenzando con una huelga laboral.
En el mismo sentido, la asociación Periodistas por los Derechos Humanos ha dicho que lo sucedido confirma el ataque sistemático contra la libertad de prensa y expresión. Añade que los periodistas trabajan en condiciones complicadas aunque pese a ello pueden producir materiales que se adecuan a los códigos de la profesión. Sin embargo, la gran parte de ese material no logra pasar la criba ni se publica, y la mayoría de los artículos son guardados en el cajón de la censura de la seguridad, o autocensurados o considerados de riesgo. La asociación llama a «continuar resistiendo de diferentes formas para así lograr una situación en la que todo el mundo se pueda expresar con total libertad». Y añade que esto es solo posible con un sistema de gobierno democrático fruto de unas elecciones libres y transparentes, un sistema que garantice todos los derechos y que se base en una constitución y en unas leyes democráticas».
Algunos periodistas señalan que lo sucedido confirma los presagios de fusión de los más de 20 diarios sudaneses en tres periódicos en virtud de una posible decisión del presidente de la república. Creen que se está trabajando sistemáticamente en esa línea y de ahí la suspensión indefinida de cuatro periódicos después de que ayer se requisaran otros seis diarios.
El Sindicato de Periodistas y el Consejo de Prensa e Impresiones de Sudán se mantienen indiferentes y de brazos cruzados ante las continuas violaciones de la libertad de prensa, contentándose con enviar comunicados tardíos formulados en un lenguaje diplomático. El ministro de Comunicación y portavoz oficial del gobierno, Ahmed Bilal, en su última comparecencia pública afirmó que «los aparatos de seguridad tienen derecho a interrumpir la tirada de un periódico si se considera que este es un una amenaza para la seguridad nacional». Entre mayo de 2013 y mayo de 2014 se confiscaron más de 60 tiradas de periódicos; 14 de esas confiscaciones se produjeron en el mismo día y 13 terminaron con agresiones a los periodistas.
Este hecho se produjo pocos días después de la visita a Sudán del experto independiente de derechos humanos de la ONU, Aristide Nononsi, quien insistió en la eliminación de toda restricción a la libertad de expresión en Sudán, tras estudiar las violaciones más importantes del ámbito de la libertad de comunicación.

 

Artículo traducido del árabe por María Isabel Escribano dentro del programa de colaboración con la Universidad de Granada. 

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