03-02-14-al-hayat

Túnez recupera algo de su verticalidad después de tres duros años de asfixia económica, social y política de la que los ciudadanos tunecinos se han llevado la peor parte. En los tres años posteriores a la revolución del 14 de enero, el país ha sido como un laboratorio en el que los nuevos políticos, gobernantes y opositores se han entrenado en la labor política. Tal vez hayan adquirido algo de experiencia para poder gestionar la próxima etapa con pasos más firmes.

Túnez avanza con firmeza por el camino correcto después de haber superado –parcialmente- los obstáculos de su proceso de transición gracias al papel líder de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT) y sus socios, y gracias a la iniciativa de diálogo nacional que ha llevado a Túnez a esta etapa a través de una hoja de ruta que ha hecho las veces de brújula que ha permitido rectificar la trayectoria.

Túnez ha logrado acabar de redactar una Constitución que, pese a algunas reservas, los expertos internacionales consideran una referencia para toda la región árabe y un texto pionero que establece un sistema democrático que asegura y consolida la libertad y garantiza los derechos humanos de acuerdo a los convenios internacionales. Túnez ha logrado también, gracias a la presión de la sociedad civil y a la insistencia del Cuarteto en el diálogo nacional, convencer al gobierno de la troika de que abandonara el poder para formar un gabinete tecnócrata y no político siguiendo la hoja de ruta.

En el plano económico, el mercado financiero tunecino se está recuperando gracias a la revalorización del dinar tras su terrible caída de los últimos años, además de las promesas de inversión, las donaciones y otras formas de crédito de instituciones financieras internacionales, de la Unión Europea y de Estados Unidos. Todos son síntomas positivos que invitan al optimismo.

Los aparatos de seguridad han actuado con mano de hierro contra cualquier amenaza de la seguridad nacional logrando reprimir a los grupos terroristas y eliminar a sus cabecillas más destacados. La fuerte presencia de las fuerzas del orden en casi todo el país ha devuelto la confianza a los tunecinos.

El sector turístico promete mucho en los próximos meses. Las reservas europeas en las agencias de viajes con destino a Túnez confirman que el país vivirá una excelente temporada (a partir de mayo de 2014) en comparación con temporadas anteriores.

Todo esto confirma que Túnez ha superado la difícil fase posterior a la revolución, a pesar de haber tenido que pagar una factura exorbitante para llegar hasta aquí, y va camino de la estabilidad y del establecimiento de las bases de un Estado civil democrático que será un faro luminoso en el Mediterráneo y un modelo a seguir en la región árabe y en el norte de África.

Quedan pocas etapas para completar la hoja de ruta. La más importante de esas etapas es la ley electoral que debatirá la Asamblea Constituyente después de pasar por el Comité de Legislación General que tiene la competencia de estudiarla en virtud del artículo 67 del régimen interno del consejo, y de remitirla al Comité de Derechos y Libertades en su calidad de aparato consultivo. Esta ley, una vez ratificada, determinará las fechas de las elecciones legislativas y presidenciales. La sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos deben estar atentas al proyecto de ley electoral que será presentado a la Asamblea Constituyente para que no se repita el escenario del 23 de octubre de 2011 y no se caiga en el voto de listas en una sola vuelta que dio lugar a un Parlamento de diputados de partidos políticos.

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