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Extracto entrevista con Ezzat al Duri, secretario general del Baaz de Iraq: “Teherán controla instituciones oficiales importantes en Bagdad. No tenemos relación con el Estado Islámico”

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Naser al Yaafari

Al Quds al Arabi, 18/19/2016

Ahmad al Masri

Al Quds al Arabi propuso hace más de tres meses la idea de hacer una entrevista al secretario general del Baaz Árabe Socialista, Ezzat Ibrahim al Duri, expresidente de Iraq en la era de Saddam Husein. Los rumores han rodeado a Al Duri, que ocupa la primera posición en lista de los responsables más importantes del país más buscados, desde su desaparición cuando se le dio por muerto.

PREGUNTA: Se habla mucho de negociaciones o conversaciones que estarían manteniendo con EE. UU.

RESPUESTA: La cúpula del Baaz y la resistencia iraquí desde 2003 han establecido unos principios para dialogar, unas constantes para hablar con todos los frentes y Estados a excepción del ente sionista. Entre esos Estados se encuentra EE. UU. como ocupante de Iraq. Esto es parte de la estrategia de la resistencia por la liberación y la independencia del país. Una de las condiciones para el diálogo es que EE. UU. reconozca los derechos de Iraq (…) que sigue negando pese a su derrota y a su huida (…).

P: Celebraron negociaciones en Arabia Saudí con la parte estadounidenses y con embajadores del CCG. ¿Algún resultado? ¿Cuáles fueron las reacciones estadounidenses?

R: No fueron negociaciones, sino un encuentro en Qatar. El gobierno qatarí invitó a varias fuerzas nacionales iraquíes, con el Baaz a la cabeza, y al encuentro asistieron el ministro de Exteriores de Qatar, varios embajadores de los países del CCG y el representante del secretario de la ONU en Iraq, para abordar puntos de vista sobre la situación en Iraq y cómo poner fin a la tragedia que vive. No hubo representantes de EE. UU. en el encuentro. El Baaz presentó su programa para la liberación e independencia de Iraq y una hoja de ruta para una solución global y definitiva y para una reconciliación amplia que garantice los derechos de todos los iraquíes. Después de aquello no ha habido ninguna evolución (…).

Nuestra propuesta contempla un cambio radical del proceso político, una nueva redacción de la Constitución, la formación de un gobierno de transición temporal, la anulación de la desbacificación y de la ilegalización del Baaz, la creación de instituciones militares y civiles (…) y que se deje de perseguir a los hombres de la resistencia y se libere a los miembros de la cúpula iraquí (…). Queremos una reconstrucción del Estado de Iraq de acuerdo a un régimen nacional democrático y plural que no deje fuera a nadie, en el que no haya espacio para la toma de decisiones en solitario, la venganza ni la exclusión. La mayor parte de estas iniciativas han caído en saco roto por la negativa de Irán y sus milicias, por el apoyo de EE. UU. y Occidente al fracasado proceso político (iniciado después de la ocupación de 2003).

P: ¿Hay bases iraníes en Iraq?

R : Irán está ocupando Iraq con su ejército, su Guardia Revolucionaria, sus aparatos de inteligencia, sus agentes y sus milicias y con la mediación de los partidos sectarios de la coalición gobernante. Y los partidos, bloques y políticos independientes que participan en el proceso político fuera de esa coalición han sido comprados (…), Irán nombra al presidente de la República de Iraq, a su primer ministro, al presidente del Parlamento y a otros cargos que creó la ocupación; por otra parte la Guardia Revolucionaria iraní fue la que quitó a la resistencia ciudades de Diala, y reconoció que introdujo allí un dispositivo de 12.000 soldados. Ese dispositivo sigue presente en el país. No hay que olvidar tampoco  la entrada de millones de iraníes sin pasaporte en Iraq bajo el pretexto de peregrinar a lugares sagrados, aunque en realidad se han repartido en diferentes provincias donde se les ha alojado. El objetivo es convertir a Iraq en una provincia de Irán (…).

P: Se le está acusando a usted personalmente, y a su partido, el Baaz, de aliarse con el Estado Islámico en Iraq sobre todo a raíz de la incorporación de oficiales baacistas a esa organización, y de que les suministraran armas. ¿Cómo responde a estas acusaciones?

R: Estas acusaciones forman parte de la campaña de asedio y eliminación del Baaz; pretenden mezclar las cartas y distorsionar la imagen del Baaz para arrebatarle su derecho legítimo a resistir a la ocupación estadounidense e iraní y a sus proyectos coloniales (…). Quien haya seguido lo sucedido no hace mucho, sabe que el Daesh declaró como primer enemigo al Baaz y a su resistencia nacional, y de hecho, lo primero que hizo fue secuestrar a varios de los miembros de la cúpula del partido y a decenas de miembros militares y civiles de la resistencia, y siguen persiguiendo y matando a miembros del Baaz. ¿Cómo pueden ser aliados nuestros? En cuanto a las armas del Daesh, como bien se sabe, son las armas que abandono el ejército iraquí cuando huyó de Mosul y del resto de las provincias en rebeldía como sucedió en Siria.

P: ¿Cuál es su papel en los congresos de la oposición iraquí en España y Francia? ¿Qué decisiones se han tomado en esos congresos?

R: Apoyamos cualquier congreso, debate, reunión, iniciativa o proyecto con objetivos nacionales a favor de la estrategia del Baaz y de la resistencia, que contribuyan a movilizar a la población contra el proyecto de ocupación estadounidense e iraní, tanto dentro como fuera de Iraq.

P: ¿Qué opina sobre la movilización iraquí y occidental para la batalla de Mosul? ¿Les parece bien el papel turco?

R: La injerencia internacional en los países árabes comenzó con la ofensiva contra Iraq, con su ocupación, destrucción y el derrocamiento de su Estado nacional por parte de EE. UU. y sus aliados. Aquello fue el inicio de la caída de todos los demás países, el inicio de una etapa de combates, cismas y desintegración en el que el mundo árabe se ha transformado en un campo de batalla de las grandes potencias en el que luchan por sus intereses y por los de sus aliados regionales (el sionismo, los iraníes y los turcos), en un proceso de reparto de poder entre ellos a costa de nosotros. Esta lucha pone en  peligro la existencia de esos países, su identidad como Umma, su unidad y el futuro de su población a largo plazo.

La postura del Baaz es constante: se opone y resiste a toda forma de injerencia extranjera en los asuntos de Iraq y de los demás países árabes; estamos en contra no solo de  la injerencia estadounidense sino también de la rusa, la occidental, la iraní o la turca. No obstante, acogemos de buen grado el apoyo positivo de países árabes hermanos o de Estados amigos que revierta en nuestro interés, que garantice la seguridad y la estabilidad de Iraq, y entre esos países se encuentra Turquía.

(…)

Viñeta de Naser al Yaafari para Al Gad

 

 

 

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