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Las bridas de las operaciones militares para la participación política

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Centro de Estudios Al Yazira

 

Huzíes_YAZ

 

 

Con sus movimientos por la arena yemení los huzíes están apostando por participar en el diálogo nacional para obtener logros políticos, pero al mismo tiempo recurren al empleo de la fuerza militar y a la movilización popular para imponer otras opciones inviables por medio de la vía política. El resultado de la unión de ambas estrategias no está garantizado y los enfrentamientos militares pueden tener resultados opuestos a los deseados como el estallido de una guerra civil de carácter sectario que acabe con los logros de la participación política. Además, una fuerza militar como la de los huzíes con un Ejército organizado de más de diez mil hombres con decenas de tanques, armas sofisticadas y sistemas antiaéreos puede parecer una fuerza amenazadora para la estabilidad de Yemen y de los países vecinos y el núcleo de un Estado independiente erigido sobre una base doctrinal que puede dar legitimidad a la formación de entes suníes yihadistas.

 

El problema de los huzíes

La revolución yemení acabó con algunos de los rivales políticos de los huzíes y cumplió parte de sus demandas: el presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, quien les declaró la guerra en seis ocasiones desde 2004, dejó el cargo y obtuvieron legitimidad interna y externa al participar en el diálogo nacional. Esa participación les permitió tener presencia dentro del poder central y hacerse con una de las seis provincias que se decidieron formar en el marco de un sistema federal durante las sesiones del diálogo nacional. Pero estos logros no respondían a todas las demandas de los huzíes, inquietos porque el partido de la Agrupación Yemení por la Reforma, que compartía con Saleh su hostilidad hacia ellos, se hizo más influyente en el poder tras la revolución. Los huzíes temían que ese partido calara en las administraciones del Estado y que influyera en el Ejército como demostró su alianza con el exmando de la zona militar del noroeste del país y de la Primera División Blindada, Ali Mohsen al Ahmar, quien combatió a los huzíes, plantó frente a Saleh y apoyó la revolución y al partido de la Agrupación Yemení por la Reforma (Islah). Esta alianza podía haber llevado a esta formación a controlar todos los círculos de toma de decisión en Saná, y los huzíes temían un cambio de equilibrio de fuerzas en el centro antes de las siguientes elecciones.

Los huzíes también se enfrentaron al problema de la provincia que les correspondía en la nueva división territorial del país, p

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