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Las repercusiones securitarias de la alienación social de los beduinos en la región

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Últimamente se ha visto un incremento de ciertas amenazas relacionadas con algunos elementos beduinos en los países de la región para la seguridad y estabilidad de dichos países en distintos grados. Las amenazas principales son la facilitación del contrabando de armas, drogas, mercancía, la trata de personas, el apoyo al terrorismo, la participación en operaciones terroristas, la práctica de actividades criminales y las penetraciones fronterizas. Sin embargo, estas prácticas tienen que ver con el sufrimiento de los beduinos derivado de algunos problemas relacionados con la alienación social que padecen en los países de la región entre los que destacan la falta de derechos civiles, el sentimiento de marginación social y la privación de la propiedad, lo que podría llevar a algunos de ellos a tomar parte de estas prácticas delictivas. Por este motivo los gobiernos de Oriente Próximo deberían prestar más atención, y tendrían por un lado, que consolidar los ingresos económicos; y por otro, los métodos de seguridad y legales para evitar que dichas amenazas sigan aumentando.

Amenazas en aumento:

A pesar del crecimiento de las ciudades y sus alrededores y la extensión del carácter urbano en la mayoría de los países de la región, muchos beduinos siguen habitando en zonas desérticas, y dependiendo del pastoreo y de las actividades nómadas. Están presentes en muchos países como al oeste de Iraq, en la península de Sinaí, en el desierto de Neguev, en Kuwait, en Iraq, en zonas desérticas de Túnez, Argelia, Marruecos y Mauritania. Los beduinos cumplen ciertas características que los diferencian del resto de formaciones sociales similares a ellos, como las tribus, entre las que destacan el nomadismo durante la práctica del pastoreo, su número limitado de personas, su distribución geográfica, su dispersión demográfica, además del hecho de no pertenecer a una tribu más grande que posibilite al Estado la comunicación con ellos.

Los beduinos se pueden considerar componentes neutrales en su repercusión en la seguridad. En ocasiones, juegan papeles con una repercusión positiva para la seguridad y la estabilidad, mientras que otras representan una amenaza contra la seguridad interna. Las amenazas más importantes son:

La participación en operaciones de contrabando: Algunos beduinos se han incorporado a actividades de contrabando de armas, drogas, trata de personas, aprovechando su conocimiento del desierto y de los valles que están fuera del control de las instituciones de seguridad. Un informe publicado por el diario británico The Independent en marzo del 2016 ha revelado que algunos nómadas realizaban operaciones de contrabando de misiles antiaéreos desde los almacenes libios hacia Chad, aunque algunas de las facciones armadas de la ciudad libia de Sabha fueron capaces de interceptar el contrabando y confiscar las armas. Se aplica de la misma forma a las operaciones de contrabando que dirigen algunas bandas que trabajan con beduinos a través de la frontera de Egipto, la Franja de Gaza, Israel y Libia.

El contrabando no se limita a las armas y los narcóticos, sino que también incluye combustible subsidiado, diversas materias primas y productos de contrabando para sortear las restricciones aduaneras y de seguridad impuestas por los países en las corrientes comerciales transfronterizas. El contrabando de combustible subsidiado es común entre Túnez y Argelia, y de tabaco y mercancías a través de la frontera de Egipto con Libia y la Franja de Gaza.

Trata de personas: Algunos beduinos nómadas están implicados en actividades de trata de seres humanos en redes transfronterizas. Una investigación publicada por la agencia de prensa Reuters el 27 de febrero de 2016, indica la implicación de algunos beduinos en redes de trata de personas través de las fronteras de países de la zona. La actividad tiene un valor estimado de entre 3.000 y 6.000 millones de dólares según datos de la agencia de policía europea Europol.

El apoyo de las organizaciones terroristas: Algunas personas pertenecientes a grupos nómadas son acusadas de participar en ciertas actividades terroristas o de apoyar algunas organizaciones extremistas. El ministro del interior egipcio, Magdi Abdel Gaffar, señaló en marzo del año 2016 que «los miembros del grupo que asesinaron al antiguo fiscal general Hisham Barakat fueron entrenados por miembros de la organización Hamás en la Franja de Gaza, y trasladados a la Gaza por beduinos de Sinaí». Por otro lado, informes de prensa indican que la Agencia de Seguridad Interna de Israel (Shabak) detuvo a seis beduinos por apología del Estado Islámico (Daesh).

Las actividades delictivas: Actividades delictivas atribuidas a algunos beduinos como los secuestros, han ido en aumento. En febrero del año 2016 fue secuestrado un joven de los alrededores de Al Suwayda, en Siria, a cambio del pago de un rescate por parte de su familia. Este tipo de actividades se han convertido en algo común en Siria. En Egipto otros beduinos están siendo acusados de actividades criminales tales como robos y la imposición de regalías a los propietarios de tierras y propiedades en algunas ciudades nuevas.

Las intrusiones fronterizas: El movimiento constante de los beduinos y el hecho de que no se asienten en un lugar específico puede conducir a una intrusión fronteriza en los países vecinos, con la consiguiente tensión entre dichos países. En febrero de 2016 Mauritania detuvo más de 50 beduinos del desierto marroquí  por haber entrado en su territorio a pastorear, a los que se les suele imponer multas por ese delito. Lo mismo ocurre con los nómadas argelinos que llevan a su ganado a pastar en las regiones desérticas fronterizas con Túnez.

Las múltiples razones:

Frente a las repercusiones negativas que se derivan del movimiento nómada en las zonas desérticas fronterizas, los beduinos juegan múltiples papeles para consolidar la seguridad y la estabilidad en los países de la zona, tales como asegurar las fronteras, proteger instalaciones vitales y responder a las organizaciones terroristas en los territorios donde están concentrados. Las amenazas a la seguridad están relacionadas con varios factores, entre los que destacamos:

El problema de la ciudadanía: Los nómadas en muchos países árabes son víctimas de una política de marginación que puede llegar incluso a no reconocer su derecho a la ciudadanía en países como sucede en Kuwait, que incluye a algunos de los beduinos en la categoría de los bidún o apátridas. Los nómadas de Túnez y Argelia se enfrentan al problema de no tener un documento de identidad o un documento de propiedad de la tierra, resultado de su aislamiento del medio urbano.

La marginación social: Como el Estado no reconoce su existencia, los nómadas de las regiones desérticas se enfrentan a un deterioro de sus condiciones sociales y económicas. El Estado prefiere interactuar con las tribus cuya estructura es sólida y su número mayor en comparación con los beduinos que se encuentran dispersos y no pertenecen a tribus determinadas. Esto dificulta su acceso a servicios sanitarios, suministro de agua, combustible y alimentos subsidiados, y en consecuencia se ven obligados a participar en actividades delictivas para asegurar sus necesidades básicas.

Ataques institucionales: Algunos beduinos son víctimas de políticas de ataque directo por parte de organismos del Estado. Su objetivo es obligarles a abandonar las zonas en las que se quedan, ya sea dirigiéndolos al interior de las ciudades o fuera del país. Las instituciones también optan por una política de demolición de viviendas beduinas, destrucción de escuelas y de devastación de sus tierras y sus pastos.
Israel, en su política contra los beduinos de Neguev que culminó en marzo del 2016, demolió pueblos y hogares no reconocidos que las autoridades israelíes consideraron una infracción de los bienes del Estado. Esto les obligó a refugiarse en zonas no habilitadas para la vivienda, como el vertedero Dodiam.
Las autoridades mauritanas restringieron el movimiento transfronterizo de los nómadas, imponiéndoles tasas y multas, lo que representa un cambio en la política de Mauritania para combatir el flujo de beduinos que realizan actividades de pastoreo transfronterizo.

Disputas por la propiedad: El movimiento constante de los nómadas que dependen del pastoreo ha causado múltiples enfrentamientos por traspasar fronteras de otros Estados o pastorear en tierras agrícolas de tribus o a ciudadanos. Estos conflictos de propiedad pueden causar enfrentamientos armados entre los nómadas, los agricultores y las instituciones del Estado. Todo lo citado no hace más que aumentar el sentimiento de alienación y de no pertenencia al país que tiene el nómada, especialmente cuando el Estado no reconoce sus derechos sobre las tierras a las que pertenecen desde hace años.

En general, podemos afirmar que el trato con los beduinos implica reconocer su estilo de vida y sus singularidades culturales por parte del Estado. Hay que crear un marco legal flexible para una mejor organización ofreciéndoles documentos de identidad, determinando las zonas de pastoreo por temporada, garantizándoles servicios como la educación, la sanidad y los alimentos en sus zonas de despliegue y establecer pueblos para que puedan estar en las zonas fronterizas. De esta forma, las políticas de desarrollo se adelantarán a las medidas de seguridad para hacer frente a las amenazas y las actividades criminales y terroristas de algunos beduinos.

 

Traducción de Rania Chaui para Fundación Al Fanar 

 

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