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El cómic, un arma pacífica en manos de la juventud egipcia

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Orient XXI, 16/03/2017

Hadir al Mehdaui, periodista e investigador egipcio

Hace cuatro años tres chicas crearon en Egipto la fundación Mazg para fomentar y editar cómics y ayudar a los artistas organizando actividades en su sede en El Cairo. En pocos años, Mazg se ha convertido en una alquibla de profesionales y aficionados al conocido como noveno arte.

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A finales de 2012 Muna al Masri, su hermana pequeña Sara y Nagla Al Qura decidieron crear un proyecto en el ámbito del arte ante la cantidad de iniciativas artísticas que había entonces. Pensaron en un proyecto característico que se centrara en un arte concreto, con la duración suficiente para tener efecto y que además saliera de El Cairo en la medida de lo posible.

Muna, que entonces trabajaba en centros de derechos humanos, estaba al mando de la redacción de la revista de cómics Al Dushma. En aquel momento había tentativas independientes de crear cómics para adultos porque hasta ese momento solo se hacían para niños. Pese a la arraigada historia de este arte en Egipto, el cómic hacía frente al problema de la falta de una producción suficiente y de apoyo a los artistas. Por eso decidieron destinar su proyecto al apoyo de la industria del cómic y así fue fundada la sociedad limitada Mazag en enero de 2013. La primera de sus actividades fue un taller con alumnos universitarios en cooperación con un centro de derechos humanos en el que se trabajó sobre las libertades académicas y cómo hablar de ellas a través del cómic. Para Mona, “el cómic es un medio de expresión distinto y atractivo, un arte que interesa a los jóvenes y por eso queremos apoyar a los artistas y a esta industria, para que se publique más y se produzca más. El cómic, como el cines, es imagen y expresa aunque no haya diálogos”.

Durante los años de la revolución Sara trabajó en centros de derechos humanos sobre el tema de la libertad de expresión; entonces el único ámbito que les quedaba a quienes trabajaban en el ámbito de derechos humanos era corroborar asesinatos y muertes. Y ante esa realidad tan deprimente sintió que deseaba hacer otra cosa, algo que tuviese relación con el arte.

(…)

Puede acceder aquí a la traducción al francés del artículo original (en árabe)

Imagen de Orient XXI, sede de Mazg en El Cairo

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