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Editorial. La marroquí Um Fathía y las preguntas candentes

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Makhluf_caso_individual

La historia de Um Fathía, una vendedora de pan, contiene elementos de una represión intolerable y supone una evolución simbólica muy grave con respecto a la historia de Mohamed Buazizi, el vendedor ambulante tunecino que se quemó a lo bonzo en protesta por la coerción y la injusticia de las que era víctima, y que hizo prender la mecha de las revoluciones que han cambiado el aspecto de la región desde 2011.

Um Fathía se quemó a lo bonzo llevada por un sentimiento de humillación (de “hogra” como dicen los marroquíes) a raíz de que un responsable local le requisara lo que estaba vendiendo, un tipo de pan marroquí conocido como “bagrir”, y la abofeteara. Hasta aquí la historia se parecería a la de Buazizi. Pero lo espeluznante del caso de Um Fathía es que un agente de policía, en lugar de salvarla y evitar que se suicidara, se puso a grabarla con el teléfono móvil mientras se quemaba y luego colgó el vídeo en las redes sociales. Este incidente abominable, según un informe publicado por nuestro diario hoy, ha tenido consecuencias sociales, legales y políticas. Los habitantes de Kenitra (Marruecos), lugar donde se produjo el incidente, salieron a manifestarse con imágenes de la vendedora que murió como consecuencia de la gravedad de sus heridas y con carteles en los que se podía leer: «Nos despreciáis, nos reprimís y nos quemáis».

Estas palabras responsabilizan de esa muerte a partes anónimas aunque conocidas, porque son una parte inseparable del desprecio y de la represión que sufren los ciudadanos árabes en su relación con la autoridad, sobre todo con su vertiente ejecutiva, que representan los agentes de la seguridad y la policía y en general los funcionarios públicos que no respetan en absoluto ni la vida ni la dignidad del ciudadano, al que persiguen por querer ganarse un pedazo de pan, y al que a veces no dejan otra opción que la muerte de hambre y de humillación una vez perdidos los elementos esenciales de una vida diga: el pan y la dignidad.

El asunto no se resuelve con medidas como las tomadas por las autoridades marroquíes, que convocaron a los responsables administrativos cuyos nombres aparecieron en el incidente, ni con las disculpas de las autoridades egipcias cada vez que un policía mata a un ciudadano por una razón estúpida y que ellas consideran “casos individuales”, como sucedió el otro día al este de El Cairo donde un agente mató a un ciudadano por diferencias sobre el precio de un té.

Cuando la cosa tiene que ver con la defensa de los intereses de los pobres y los oprimidos, ¿por qué difieren partidos políticos que alzan la voz de la democracia, que aceptan una alternancia pacífica el poder de los partidos que ocupan los Parlamentos a golpe de tiranía, corrupción y fraude? (…). La falta de opciones políticas y vitales de estos oprimidos ¿no es la mejor manera de llevarles al suicidio, bien quemándose a lo bonzo como Um Fathía o Buazizi, bien echándose en los brazos de las organizaciones criminales extremistas?

Si necesita una traducción de este artículo, puede solicitarla en el siguiente correo electrónico: contacto@fundacionalfanar.org

Pueden consultar más de 170.000 artículos de prensa árabe en español en el Fondo documental Al Fanar

Viñeta de Majluf

 

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