Carmen Chato

Entrevista Pedro Rojo, comisario de la muestra y Presidente de la Fundación Al Fanar.

El fenómeno literario y editorial de la novela gráfica, el cómic o el manga en el mundo árabe es prometedor: una creciente oferta, tanto de temáticas como de autores que, por otra parte, es casi un desconocido en Occidente. Multitud de propuestas que tienen su origen histórico en las revistas de tebeos de finales del siglo XIX y que se está desarrollando en la actualidad en torno a revistas colectivas con dos grandes epicentros en Líbano y en El Cairo. Una expresión artística que no deja de lado ni dialectos ni estilos y que nos acerca la exposición “Cálamos y viñetas. Cómic árabe en movimiento”, inaugurada en el marco del Hay Festival Segovia y organizada por Casa Árabe.

Pedro Rojo, comisario de la muestra y Presidente de la Fundación Al Fanar, nos acerca el mundo del cómic árabe, con sus complejidades, su frescura y sus tendencias.

Cuando se habla de “escuelas”, y generalizando, parece que solo se tiene presente el cómic americano, la novela gráfica europea y el manga japonés. ¿Se puede decir que existe una escuela árabe?

Todavía no se puede hablar de una escuela árabe o de un cómic árabe pues está empezando. En la exposición se puede ver una diversidad de influencias: un cómic de superhéroes, muy marcado por Marvel y DC, por los americanos; otro de influencia más europea, como se puede ver en el que se produce en Líbano o Egipto. Pero también hay mucha influencia del manga.

De esa base, están sacando sus propios estilos. Son jóvenes que están cogiendo esas influencias o esas lecturas propias que hacen, que les facilita ahora enormemente Internet. Pero fue en 2005-2007 cuando empieza a producirse de una forma constante el cómic para adultos en el mundo árabe.

Se suele englobar a todos los árabes dentro del mismo concepto cultural pero no es lo mismo ser egipcio, libanés, palestino o marroquí pues viven situaciones diversas muy diferentes y que vienen de conceptos culturales distintos, aunque todos sean árabes…

Precisamente, una característica de este cómic árabe es el uso del dialecto. Si se escribe en árabe marroquí, los del Máshreq se ponen muy puristas; otros, como los egipcios, van a su aire porque todo el mundo les entiende. Por ejemplo, Toktok, revista egipcia que está presente en esta exposición, es muy regional pero tiene esa facilidad de estar escrito en un dialecto entendible por todos los árabes.

Los que escriben ya no escriben para un panarabismo sino que escriben porque tienen una comunidad muy cercana a la que quieren llegar. Lo que es muy interesante es que todos ellos están interrelacionados. Además de otras citas, como el Festival del Cómic del Cairo (Cairo Comix) donde se reúnen, también mantienen el contacto por Internet o, sencillamente, porque se visitan los unos a los otros. Así se retroalimentan, abriendo colaboraciones y descubriéndose unos a otros tendencias, rompiendo muchas líneas rojas que van más allá de este mundo del cómic. En relación a toda esta interconexión, sí que se puede hablar de una comunidad del cómic árabe.

¿Qué quiere transmitir el cómic árabe?

No es que tengan un objetivo sino que simplemente dibujan. Es una historia mucho más natural: cuentan las historias que quieren contar. Y estas no tienen que ser de la Primavera Árabe. Por ejemplo Toktok nació un mes antes de que empezase la revolución en Egipto. Shennawy, que es el alma mater del proyecto, sostiene que ellos no nacieron con la revolución  pero sienten que se les “exige” este compromiso. Algunos temas que quieren dibujar son temas sociales, otros absolutamente oníricos y surrealistas, algunos reivindicativos…son historias de lo más variadas.

En este abanico de posibilidades, nos encontramos a gente como Asia al Fasi que ha encontrado en el cómic de inspiración manga la herramienta perfecta para el humor en Yuha: cuentos del jeque Nasruddin.

Hay una presencia notable de autoras femeninas en esta exposición. ¿Qué papel juega la mujer en el cómic árabe?

Es impresionante si lo comparamos con el mundo occidental. La presencia de la mujer en el cómic árabe es infinitamente mayor pero no solo por las autoras sino también por las que están detrás del proyecto así como por las temáticas.

Lena Merhej en Líbano, Noha Habaieb en Túnez, Hannan al Karargy en Egipto… Son sobre todo mujeres que están involucradas desde el principio, son las que están viajando y dando la cara de una forma absolutamente normal, y no porque sean mujeres sino porque forman parte de este mundo de una manera mucho más natural de lo que nos creemos. El porqué de esa naturalidad es un rasgo a analizar y debe ser considerado como algo muy interesante y a tener en cuenta.

¿Qué problemas existen respecto a la financiación?

Este es el tema eterno del mundo literario y editorial árabe, que es un infierno, y no solo en relación a los cómics. Por lo general, los autores tienen que pagar al editor para que le editen o tienen que renunciar a los derechos de autor. Eso se traslada a un mundo minoritario y marginal como es el del cómic. Hay dos o tres editoriales que intentan especializarse, hay alguna editorial de libros de ilustración o de novela que intentan publicar cómics pero el problema también viene de la distribución que es un problema endémico entre países árabes. Si ya hay problemas distribuir una novela convencional, con los cómics, que además se publican en dialectos, el problema es todavía mayor. Por ello, se editan por distintos métodos como autofinanciación o buscando apoyo de instituciones europeas. Se podría decir que es una militancia porque casi nadie vive del cómic en el mundo árabe aunque en occidente tampoco es que sea muy fácil. Otra cosa es que les compense por otro lado. Pero es interesante la fuerza que tienen para seguir.

Aunque en estos momentos todavía se circunscribe a una región concreta, ¿tiene proyección internacional el cómic árabe?

Cada vez más en Europa. Esta exposición, Cálamos y viñetas, es la más plural que se ha hecho hasta ahora en ningún sitio, tanto por número de autores como por presencia de países o variedad de estilos. Además, en Europa se están empezando a llevar, “a cuentagotas”, a citas importantes del cómic a autores árabes sobre todo de la parte más cercana al estilo europeo de novela gráfica. El Festival de Angoulême, por ejemplo, ha becado a autores para que continúen con su trabajo. Y ése es uno de los objetivos, el conseguir que las editoriales españolas editen y traduzcan estos libros, que son verdaderas joyas. Por el contrario, en Estados Unidos es algo minoritario: ha habido una exposición o simposio en una universidad pero algo muy reducido.

¿Qué futuro tiene esta expresión literaria y artística?

Existe a corto plazo, al menos. Cada vez hay más interconexión entre los autores. Ahora tenemos un proyecto que ha surgido con esta exposición: una aplicación para Android y web, financiada por el Instituto del Mediterráneo en Barcelona. Esa aplicación se va a poner al servicio de esta red de cómic árabe que se está creando entre distintos autores y países. Nos reuniremos en El Cario y luego Barcelona con la idea de apoyarse entre ellos y en entidades externas, como la Fundación al Fanar, y así apoyarles para esa proyección internacional.

Con esta aplicación, que por ahora está traducida al castellano pero que ya hay interés para traducirla al francés y al inglés, se tiene la idea de difundirlos y aproximarlos a festivales y editoriales. Con esto se puede dar un apoyo y un respaldo a un comic árabe que podría estar en las estanterías de cualquier librería especializada de Madrid. Lo que hace falta es una estructura que apoye a estos autores y que les dé continuidad en el mercado.

“Cálamos y viñetas. Cómic árabe en movimiento” se puede visitar hasta el 18 de octubre en la sala de exposiciones “La Alhóndiga” en Segovia.

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