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Revista de prensa árabe sobre el atentado de Túnez

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Le Bulle de Dlog

El terrorismo en Túnez: de Yebel Chambi al Museo del Bardo, de la montaña a la ciudad

Seifeddín Tarabulsi

Rai al Yaum, 18/03/2015

El atentado contra el Museo del Bardo del pasado miércoles supone un salto cualitativo en las operaciones terroristas de Túnez. Desde el 2011, no se habían registrado operaciones terroristas en núcleos urbanos y estas se habían producido sobre todo en zonas remotas, concretamente en Yebel Chambi, en la frontera de Túnez con Argelia, y los objetivos solían ser las fuerzas de seguridad y del Ejército, pero esta vez el objetivo ha sido diferente y los terroristas han golpeado el corazón de la capital y el Museo del Bardo aledaño al Parlamento, la institución soberana más importante del país,atacando a civiles tunecinos y turistas extranjeros (…). El primer ministro de Túnez, Habib Essid, dijo en sus primeras declaraciones tras el atentado que el objetivo era la economía tunecina, más concretamente el turismo que ya de por sí atraviesa un periodo difícil (…). Pero en varias cuentas de Twitter atribuidas al EI se dijo que el atentado era una respuesta a las detenciones y a las campañas policiales de las autoridades tunecinas contra los seguidores de la Salafiya Yihadiya en el país. Estas declaraciones fueron confirmadas por el propio Essid en su discurso cuando dijo que los terroristas acababan de sufrir «dolorosos golpes y se vienen deteniendo a elementos terroristas desde hace meses » (…).

 

¿Quién es el responsable del atentando del Bardo?

Saber Mukshir

Al Sabah (Túnez), 19/03/2015

«Una buena nueva para los musulmanes de Túnez y una noticia que conmocionará a los infieles y a los hipócritas de Túnez, sobre todo a los corrompidos impostores de la cultura y a los periodistas…». Un tweet colgado en la cuenta de Ifriqiya lil ilam, próxima a la brigada terrorista de Oqba Ben Nafea dos días antes del atentado terrorista contra el Museo Nacional del Bardo. Esto significa que los terroristas planeaban un atentado cualitativo contra uno de los espacios del Ministerio de Cultura, y pese a ello, no hubo ninguna movilización para garantizar la seguridad de los enclaves arqueológicos más importantes ni de los museos nacionales que visitan centenares de tunecinos y extranjeros, sobre todo en estos días de vacaciones de primavera, ni tampoco los convoyes de turistas. Ni el ministerio de Cultura ni el de Turismo se tomaron en serio esas amenazas, en las que igual no repararon o ignoraron, para pedir medidas excepcionales en museos y convoyes de turistas. Tampoco los servicios de la seguridad pública y presidencial le dieron importancia pese a los rumores sobre la posibilidad de que se atacara un centro cultural en cualquier punto del país y de las amenazas continuas (…). Este atentado terrorista pérfido y cobarde ha tenido una cara oscura, la de decenas de víctimas entre muertos y heridos, pero también ha tenido una vertiente más amable que fue la de la intervención urgente y exitosa de las unidades especiales de los cuerpos de la Policía y el Ejército. La BAT, la USGN y las unidades especiales del Ejército lograron con éxito liberar a la mayoría de los turistas rehenes de un tiempo récord (…).

 

La independencia de Túnez en las fauces del terrorismo

Mnuar Mliti

Al Sahafa, 19/03/2015

Lo grave de este crimen terrorista es que se cometió en el corazón de la capital tunecina y en las proximidades del Parlamento, una zona soberana minada de aparatos de seguridad porque hay muchos cuarteles. Parece claro que las células durmientes recibieron instrucciones de ejecutar esta operación criminal y de actuar con rapidez y con la «eficiencia» necesaria, pero no bajaron desde Yebel Chambi hasta el Bardo, sino que se encontraban aquí, entre nosotros, en la capital o en sus alrededores, y se movieron en el momento exacto con los objetivos planificados de antemano, lo que refleja el fracaso de un sistema de seguridad débil y de sus estructuras de inteligencia que fueron incapaces de anticipar el crimen antes de que se produjera (…). Atacar una zona soberana que alberga la sede del Parlamento y grandes cuarteles del Ejército y la Policía conlleva un mensaje claro, a saber, que estos grupos y sus células durmientes tienen potencial para golpear los símbolos y el núcleo de la soberanía nacional y capacidad suficiente para penetrar en los lugares más protegidos. Este doloroso crimen ha logrado un objetivo estratégico: ha debilitado y aislado aún más al Estado tunecino al atentar contra el sector del turismo, esencial para la economía nacional y la tesorería; se espera, aunque no lo deseamos, que el atentado provoque la anulación de muchas reservas y que altere todas las previsiones de la temporada turística que comenzó temprano, y que también terminó temprano (…). El atentado ha destapado la debilidad del sistema de seguridad en su conjunto, la ineficacia de su inteligencia y el fracaso de las estructuras de sus servicios secretos (…). ¿Qué pasó? ¿Cómo lograron los dos terroristas colarse con armas y explosivos en el Museo del Bardo? ¿Cómo cruzaron las puertas del Museo y pasaron las barreras de control? No parece razonable pensar que todos los agentes de seguridad, los militares y todos los elementos de la Guardia Nacional y Republicana estaban dormidos o ciegos en ese momento.

 

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