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Una selección de 160 obras de los Museos de Qatar se exhibe desde el 8 de febrero en las salas de exposiciones del Banco Santander en Boadilla del Monte

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ABC, 08/02/2016

Natividad Pulido

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Obra de la serie «Nuestra casa está en llamas», de Shirin Neshat (2013) – SHIRIN NESHAT

El desembarco catarí en España comenzó por el fútbol, con el patrocinio delBarça y la compra del Málaga. A nadie escapa la pasión futbolística de este emirato, que organizará el Mundial de Fútbol en 2022. No haberse independizado de Gran Bretaña hasta 1971 ha debido pesar en tanta afición por este deporte. El país con mayor renta per cápita del planeta y uno de los más ricos, gracias a su reservas de petróleo y gas natural, también cuenta con importantes tesoros artísticos, dispersos por sus aún incipientes museos, con apenas una década de vida, y que gestiona directamente la Familia Real, a través de la Autoridad de Museos de Qatar.

Y es éste el segundo desembarco catarí en España. Una selección de 160 obras (de las más de 9.000 que atesora) de 34 artistas de las colecciones de arte árabe moderno y contemporáneo de Qatar ha salido por primera vez del emirato y se exhibe en Madrid. Concretamente, en la Sala de Arte Santander de Boadilla del Monte. La Fundación Banco Santander lleva siete años dando a conocer en nuestro país las mejores colecciones internacionales. En este caso, el grueso de los préstamos procede del Museo Árabe de Arte Moderno de Doha (Mathaf), aunque hay obras de otros museos y de colecciones privadas.

Observando el mundo

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En primer plano, «Corriente subyacente», instalación de Mona Hatoum– JOSÉ RAMÓN LADRA

Bajo el título «Looking at the world around you» (observando el mundo que nos rodea), están representados en la muestra artistas tan consagrados comoMona Hatoum o Shirin Neshat, junto a otros nombres completamente desconocidos para el público español. Todos ellos observan ese complejo mundo que les rodea y reflexionan sobre las grandes transformaciones sufridas en la zona tras la Primavera Árabe. Es el caso de «Nuestra casa está en llamas», una serie de potentes fotografías en blanco y negro en las que la artista iraní residente en Nueva York Shirin Neshat retrata la cara más dura de esta revolución en Egipto: rostros marcados por el dolor –si nos acercamos, caen de sus ojos unas lágrimas, como si fueran los protagonistas de una moderna «Pasión», de Van der Weyden–, pies con caligrafía árabe en las plantas y un cartel identificador en el dedo, que nos sugiere que pertenecen a un cadáver en el depósito.

La egipcia Amal Kenawy aborda la prerrevolución de la Primavera Árabe en su instalación «Las multitudes silenciosas»: cien bombonas de gas evocan una multitud a punto de explotar. En una sala contigua, una lámpara en movimiento de la libanesa Mona Hatoum (reside y trabaja en Londres) refleja a los soldados en las paredes. Resulta inquietante… y mareante.

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«Las multitudes silenciosas», de Amal Kenawy– JOSÉ RAMÓN LADRA

Sorprende muy gratamente la presencia de numerosas artistas mujeres en las colecciones cataríes. Como la libanesaEtel Adnan, la argelina Baya Mahieddine (a la que Breton seleccionó para la Segunda Exposición Surrealista) o la egipcia Inji Efflatoun, todas ellas muy comprometidas social y políticamente. Esta última, una activista en favor de la lucha de clases y los derechos de la mujer, pasó de vivir con su padre en el palacio real a permanecer encarcelada cuatro años durante el régimen de Nasser.

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Fragmento de una instalación de Manal AlDowayan– JOSÉ RAMÓN LADRA

También la joven artista Manal AlDowayan tiene un complicado papel: defender a las mujeres en su país, Arabía Saudí, donde los derechos de las mujeres brillan por su ausencia. Abre la exposición su bellísima y poética instalación «Suspendidas juntas»: 124 palomas alzan el vuelo. Pero, tras esa belleza, lo que se esconde en realidad es una dura crítica a la falta de libertad de las saudíes. Las palomas llevan en sus cuerpos permisos oficiales que, por ley, las mujeres de este país deben obtener de sus tutores para poder salir del país. Son permisos reales que han cedido a la artista algunas de sus compatriotas. Pero no todas las obras tienen un mensaje de denuncia tan comprometido. También hay lugar para el amor en estos tiempos de cólera en el arte árabe contemporáneo. Es el caso de una instalación de la egipciaGhada Amer, construida con «Cien palabras de amor».

Un pintor en la Familia Real

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La joven jequesa Al Mayassa, retratada por Yan Pei-Ming– ABC

No faltan artistas árabes exiliados en Qatar, como los iraquíes Dia Azzawi e Ismail Fattah o el kuwaitíSami Mohammad. Como curiosidad, cuelga en la exposición una obra de un miembro de la Familia Real: Hassan bin Mohammed bin Ali Al Thani. Artista y coleccionista, donó a Qatar 4.000 obras, que fueron el germen del Museo Árabe de Arte Moderno y Contemporáneo. Acompañan a los artistas árabes dos de los creadores chinos contemporáneos más interesantes: Yan Pei-Ming y Cai Guo-Qiang, cuyos trabajos están muy relacionados con Oriente Medio. Del primero, se exhibe la instalación que constituye una galería de retratos de los más influyentes intelectuales, artistas, deportistas y políticos árabes. Entre ellos, miembros de la Familia Real catarí y el actual entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane.

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Fragmento de la instalación «Noventa y nueve caballos», de Cai Guo-Qiang- JOSÉ RAMÓN LADRA

Del segundo, su espectacular instalación «Noventa y nueve caballos», de 18 metros de longitud, creada con oro y pólvora sobre papel y que se expone por primera vez tras ser encargada al artista para su exhibición en Doha. Completa la selección un pintor belga muy célebre, Magritte, con «Sherezade», escogida por su inspiración orientalista. No ha viajado, como estaba previsto inicialmente, «Dos orientales», de Goya, obra pintada sobre marfil, del Orientalist Museum de Doha. ¿El motivo? Lo estrictas que son las leyes cataríes sobre el comercio de marfil.

Qatar y sus museos

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En primer plano, «Intento de fuga 3», escultura de Sami Mohammad– JOSÉ RAMÓN LADRA

Resulta interesante ver cómo observan sus respectivos países estos 34 artistas, cómo afrontan los retos en un tiempo tan complejo para el mundo árabe y cómo cobra actualidad, hoy más que nunca, su mensaje: fomentar el entendimiento entre culturas. Para el comisario, Abdellah Karroum, esta exposición «es una invitación a volver a mirar con ojos limpios, a comprender el mundo actual». Pero, cuando le preguntamos por las compras multimillonarias de la Familia Real catarí y cuál será su destino, mutismo absoluto. Sí dijo que su país no invierte en museos porque tenga dinero: «Los museos son tan importantes como los hospitales y las universidades, porque son lugares de educación, investigación y diálogo. En Qatar se abren museos por necesidad. Éste es un país en construcción, apenas tenemos 40 años».

Ni rastro en la inauguración de la muestra de la esperadísima joven jequesa, presidenta de la Autoridad de Museos de Qatar. Tampoco quiso conceder entrevistas vía mail. Para saber lo que piensa, hay que leer el texto que ha escrito en el catálogo: «El arte crea oportunidades de diálogo y de intercambio. Es un placer compartir tantas piezas de nuestras colecciones con el público madrileño y traer a España estas obras y los diálogos que, sin duda, suscitarán». Por su parte, Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander, considera un privilegio acoger en sus salas «la colección de arte más importante del mundo en su primera salida de Qatar». Una operación que se gestó hace un par de años durante un encuentro en el emirato entre Paloma Botín y la jequesa y que hoy es una realidad. Este año las colecciones de Qatar recibirán uno de los premios al coleccionismo que concede la Fundación ARCO.

El Golfo Pérsico revoluciona el mercado

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«Los jugadores de cartas», de Cézanne– ABC

A sus 33 años, es una de las personas más influyentes del mundo del arte. La revista «ArtReview» la situó en cabeza de su famosa lista en 2013. Tiene tratamiento de Alteza Real y un nombre de nunca acabar. La jequesa Sheikha al Mayassa bint Hamad bin Khalifa al-Thani, hermana del actual emir de Qatar e hija de la jequesa más célebre y estilosa del emirato, es la presidenta de la Autoridad de los Museos de Qatar. Dispone de un presupuesto tan abultado como secreto para compras de arte. Dicen que podría ser de 1.000 millones anuales. Lo cual le habría permitido adquirir –aunque nunca se ha confirmado oficialmente– «Los jugadores de cartas», de Cézanne, por 250 millones de dólares, y más recientemente «Nafea faa Ipoipo», de Gauguin, por 300 millones. Amén de otras cotizadísimas obras de Bacon, Picasso, Warhol, Hirst, Rothko…

Serán las estrellas del futuro Museo Nacional de Qatar, diseñado por Jean Nouvel, quien se inspiró para el edificio en la Rosa del Desierto y que se halla en construcción. Educada en Occidente, se licenció en Literatura y Ciencias Políticas en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) e hizo estudios de posgrado en la Universidad de Columbia (Nueva York). Trabajó en Tribeca Productions y abrió en Qatar una sucursal del célebre festival de cine.

 

Del 09 de febrero al 19 de junio de 2016 

Sala de arte Santander (Ciudad Grupo Santander)

Avenida Cantabria, s/n. Edificio Pereda (Ciudad Grupo Santander)

Teléfono: 91 259 67 18 / 19 / 91 781 51 58

 

 

 

 

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