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Yo ahora y mi hijo después de mí

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Jáled al Baih

Al Ajbar, 22/06/2017

Fuad Ibrahim

 

A pesar de la contradicción entre la historia, que describen los hechos acaecidos en el pasado, y la psicología, que intenta explicar las actitudes que están tras esos hechos, la historia psicológica se ha convertido hoy en un instrumento ideal para interpretar aquellas decisiones que se basan en motivaciones afectivas y emocionales, aunque capaces de cambiar el rumbo de la historia.

 

Las nada sorprendentes órdenes del rey Salmán dadas la madrugada del 21 de junio de 2017, resolvieron la cuestión de la fecha en la que despojar al hasta entonces primer heredero, Mohamed Ben Naif, de todos sus cargos. No obstante, dicha decisión estaba tomada desde el verano de 2015 y ratificada tras el encuentro de Salmán con Obama el 5 de septiembre de 2015, cuando presentó a Mohamed Ben Salmán como posible heredero al trono.

 

La decisión del rey Salmán de destituir al primer heredero y ministro del Interior, Mohamed Ben Naif, de sus cargos y nombrar a su hijo Mohamed en su lugar ha sido el acontecimiento más destacado desde su ascenso al trono el 23 de enero de 2015. Ha sido la segunda aventura del monarca, a la que precedió la destitución del ex primer heredero, Muqrin Ben Abdulaziz, el 29 de abril de 2015.

 

La decisión no ha sorprendido a nadie como tampoco han sido necesarias las predicciones sobre lo que sucederá y el debate ha girado más bien en torno a los tiempos. Finalmente lo ha conseguido y ahora las cosas están más claras, por lo que debemos prestar total atención a los siguientes puntos:

  • Por primera vez en Arabia Saudí, uno de los hijos del rey Abdulaziz consigue nombrar heredero a su hijo (los monarcas anteriores, Saud, Fahd y Abdalá, lo habían intentado en vano), y con ello la soberanía, en lugar de pertenecer a toda la familia real, se restringe exclusivamente a la casa de Salmán.

La enmienda del artículo quinto de la Ley Fundamental de Gobierno (según la cual el rey y el primer heredero no pueden pertenecer a la misma línea sucesoria) recuerda en gran medida a la creación de la figura del segundo heredero en la era del rey Abdalá. La diferencia entre ellas radica en que mientras que la primera no afectó a la Ley Fundamental de Gobierno, la segunda la cambió sustancialmente, aunque hay un factor común en ambas enmiendas y es que el cambio afecta a sus sucesores; si bien, la actitud de Salmán es contradictoria ya que estará infringiendo la ley al nombrar heredero a alguien de su misma línea sucesoria.

Lo más impresionante es que la insistencia en que esos dos cargos no residan en la misma línea sucesoria fue el resultado de un acuerdo previo entre el rey y los grandes príncipes, que entablaron un prolongado debate sobre ese punto para no privar a los descendientes del resto de hijos de Abdulaziz de su derecho al trono.

 

  • La supresión del cargo de segundo heredero es una muestra de que Salmán recolectó los frutos que había sembrado Abdalá al usarlo como puente para que su hijo Mohamed pueda ascender al trono. Así pues, Mohamed Ben Salmán podrá elegir al heredero que quiera, a condición de que no sea uno de sus hijos, hermanos o sobrinos; aunque en realidad nada le impide cambiar los artículos que quiera de la Ley Fundamental de Gobierno, como hicieron Salmán y Abdalá. En definitiva, se puede decir que la Ley Fundamental de Gobierno no es una referencia fija y sagrada y que el monarca ostenta todo el poder que le permite cambiar sus artículos.

 

  • Así pues, se transfiere el poder desde la segunda generación a la tercera, es decir, a los nietos, pese a violar los protocolos familiares. Así por ejemplo, el nuevo ministro del Interior, Abdulaziz Ben Saud Ben Naif (nacido en 1983) es ahora jefe de su padre, Saud, príncipe de la región del Este, ya que los gobiernos regionales en Arabia Saudí son competencia del ministro del Interior. Asimismo, Ahmed Ben Fahd Ben Salmán Ben Abdulaziz (vice emir de la región del Este) actuará bajo la autoridad de Abdulaziz Ben Saud Ben Naif, lo que suscita preguntas acerca de la autoridad y la vigencia.

 

  • La promesa de lealtad al nuevo heredero, Mohamed Ben Salmán, fue celebrada por convocatoria forzada del Consejo de Lealtad (fundado en octubre de 2006), cuyo presidente, el príncipe Mishaal, ha muerto, y era él quien se ocupaba de convocar a la Comisión para elegir al heredero. Curiosamente, el Consejo de Lealtad fue convocado por orden del monarca y no del vicepresidente del Consejo ni del miembro mayor de la familia real. En cualquier caso, el Consejo no ha desempeñado ningún papel activo e influyente desde su creación; es más, su creador fue el primero en infringir sus leyes con el nombramiento de Naif como heredero y de Salmán tras la muerte de ese.

 

 

  • Con la supresión del dualismo que había regulado la ecuación del poder desde la muerte del rey Abdulaziz hasta la destitución de Mohamed Ben Naif el 21 de este mes, se reduce el círculo de competición por el trono que queda restringido a los descendientes de Salmán, y por consiguiente, el unilateralismo político marcará al gobierno saudí en la próxima etapa, lo que no significa necesariamente que vaya a haber estabilidad ni que la transferencia de poder vaya a ser menos tensa, porque el número de perdedores se multiplicará de una forma que complica la predicción de sus posibles reacciones tras la muerte del rey, o incluso antes.

 

  • Mientras que el monarca soborna con carácter retroactivo al pueblo para comprar su visto bueno a las nuevas decisiones (pese a que el reino carece de una política económica sólida que permita concesiones sociales de este tipo, en un contexto de caída de los precios del petróleo, de déficit sin precedentes de los presupuestos generales y de merma de los depósitos de divisas, que al parecer han caído a 508 millones de dólares), el gobierno ha adoptado una nueva política tributaria que ha arrancado con un aumento exponencial de los impuestos de las bebidas gaseosas y el tabaco, y se prevén nuevos impuestos.

 

  • Las nuevas decisiones requerirán la reestructuración administrativa y la supresión del sistema de los dos consejos: el Consejo de Asuntos Políticos y de Seguridad, que lo dirigía Mohamed Ben Naif, y el Consejo de Asuntos Económicos y Desarrollo, dirigido por Mohamed Ben Salmán.

 

Viñeta de Jáled al Baih sobre la visita de Trump a los países del Golfo

Traducido del árabe por Eman Mhanna en el marco de un programa de colaboración de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada y la Fundación Al Fanar.

 

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