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¿Cómo se han convertido las ciudades del Golfo en los centros de arte del mundo árabe?

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¿Cómo pueden contribuir los museos en la recuperación económica después de la crisis del coronavirus y la reducción de los precios del petróleo? ¿Cómo pueden ser los museos un espacio compartido en esta etapa de restricción del espacio público y que el público se limite a la población local?

Museo Nacional de Qatar
Museo de Qatar (AFP)

 

Hasan al Saheli, publicado originalmente en Al Modon, 26/05/2020

Traducido del árabe por Luis Serrano Lora

 

Durante los últimos meses, los museos e instituciones culturales de las ciudades del Golfo han organizado decenas de exposiciones virtuales que han generado un enorme archivo de obras de arte.

De repente, a quienes les gusta el arte se han visto ante una cantidad de materiales sin precedentes: películas, obras pláticas o espectáculos en diferido. Las instituciones culturales también han ofrecido coloquios y talleres en directo a través de las redes sociales, así como sesiones educativas dirigidas los escolares para aprender sobre los museos y las colecciones que albergan, además de programas de apoyo que han ayudado a los artistas a mantenerse económicamente, a través de espacios virtuales o apoyo financiero directo.

Este trabajo institucional bien organizado demuestra la avanzada posición de las ciudades del Golfo en el mundo del arte en la actualidad., ciudades que se han transformado en los nuevos centros de cultura del mundo árabe, reemplazando a las antiguas capitales, como Bagdad, Beirut o El Cairo, que han perdido posiciones a causa de las guerras y las deterioradas circunstancias políticas.

Esta transformación es un reflejo del desarrollo económico del Golfo y de los cambios que ha experimentado en el ámbito cultura y en sus perspectivas de futuro, así como una forma de poder blando para fortalecer su peso político y militar en el entorno regional. Este crecimiento artístico no se limita a la construcción de museos icónicos a modo castillos del siglo XXI, sino que van más allá de las propias infraestructuras artísticas, cuyos estilos y formas de organización difieren de una ciudad a otra.

Doha, por ejemplo, es una pionera en este ámbito: gracias a su inversión en las instituciones educativas y los centros culturales de orientación árabe e islámica ha sido cuna de generaciones de artistas árabes y extranjeros en las últimas dos décadas. Abu Dhabi, por su parte, ha adoptado una política de importación, centrándose en atraer marcas mundiales como el Louvre, el Guggenheim o anteriormente el Museo Británico. En Sharjah, las instituciones de arte contemporáneo han estado presentes desde los años noventa, proporcionando plataformas de encuentro para artistas de estilos más experimentales, a diferencia de Dubái, donde han florecido las galerías comerciales, convirtiéndose en un lugar fundamental que atrae y alberga a artistas de países vecinos y de todo el mundo.

Hoy en día, a pesar de que estas instituciones culturales hayan sufrido pérdidas debido a al cierre total impuesto sobre los espacios públicos, hay quienes todavía confían en el papel que este sector puede desempeñar en la recuperación económica y social, ya sea mediante la promoción del turismo y la inversión una vez termine el confinamiento, o llenando el vacío que ha dejado el coronavirus con el cambio de las relaciones personales y sociales en los últimos meses.

Este tema fue el título de un coloquio organizado recientemente sobre el papel de los museos en la crisis actual “Museos: lugares de participación social y reconstrucción en la época de la epidemia”. En él participaron los directores de los museos Louvre (Francia), Guggenheim (EE.UU.), el Museo Británico (Reino Unido) y Hermitage (Rusia), y fue retransmitido en YouTube por el canal Abu Dhabi Culture.

Este coloquio se enmarca dentro de un contexto más amplio que engloba a todo el mundo, y que trata de repensar la función de los museos en la vida de los individuos y las sociedades durante la época del distanciamiento social y la paralización de los viajes. Aquí, el museo tiene una función de espacio civil alternativo, no menos importante que las instituciones públicas y del sector servicios, y confiamos en él para facilitar la comunicación y el intercambio entre los diferentes colectivos que viven en las ciudades, sin olvidar su papel en el apoyo a los espacios públicos y la creación de capital social.

El coloquio planteó numerosas preguntas: ¿Cómo pueden contribuir los museos en la recuperación económica después de la crisis del coronavirus y la reducción de los precios del petróleo? ¿Cuál es el papel específico de los artistas en el desarrollo de los museos? ¿Cómo pueden ser los museos un espacio compartido en esta etapa de restricción del espacio público y que el público se limite a la población local?

Los museos del Golfo dependen de los extranjeros y los turistas (por ejemplo, los extranjeros representan en torno al 60% de los visitantes del Museo Louvre de Abu Dhabi) pero la situación actual es diferente, debido a la paralización de los viajes alrededor del mundo, y el público de estos espacios se ha vuelto más local, sin que esto signifique necesariamente que sea árabe.

Por ello, encontramos que uno de los lemas más difundidos por los museos del Golfo desde el principio ha sido “transferir lo local a lo global, y lo global a lo local”.

Para Mijaíl Petrovsky, el director del Museo  Hermitage,  “los museos representan puentes entre civilizaciones y culturas, en una época en la que  la política no es capaz de resolver las diferencias… Básicamente, los museos pueden darnos el remedio para curar las profundas heridas que ha dejado la epidemia en la vida de la población, no solamente fortaleciendo la posición del ser humano y la comunicación con su pasado cultural y artístico, sino también promoviendo la comunicación y el intercambio entre esa misma población”.

Los museos del Golfo se centraron desde el principio en amplios sectores, y esta es también la razón por la que se decidió para su ubicación centros urbanos y entornos públicos y verdes, atractivos en varios sentidos.

Durante el coloquio, los ponentes enumeraron las funciones que deben tener los museos en la actualidad: el papel educativo, introduciéndolos en los programas escolares y fortaleciendo su presencia social a través de las redes sociales; el papel  “inspirador” que tiene como objetivo crear otras dimensiones y narrativas de la vida humana y ampliar las fronteras conscientes de las sociedades y sus leyendas fundacionales; y el papel nacional, enfocado a fortalecer la identidad y a hacer que la cultura esté disponible para toda la población, sin importar su clase o sus afiliaciones.

En cuanto a lo económico, el papel de los museos consiste en promover el turismo, el sector del que dependen hoy algunos países del Golfo a raíz de la crisis del petróleo. Algunos sectores implicados lo consideran un “riesgo”, aun sabiendo que las grandes inversiones en los museos se han realizado con el objetivo de atraer nuevos sectores turísticos, ya que el turismo de naturaleza no es la más adecuado para el turismo tradicional.

El director del Museo Británico considera que “el enfoque turístico no es algo nuevo para los museos. Cuando se estableció nuestro museo en Londres, en el año 1753, el enfoque era local y externo, y durante el siglo XIX y gracias a la creación de los museos nacionales en Europa, las funciones turísticas y educativas se fortalecieron enormemente. Pero al mismo tiempo, es peligroso que la función turística domine en la estrategia de un museo en algún momento, porque cambiaría su enfoque de trabajo y descuidaría las prioridades culturales y artísticas”.

Por otro lado, los museos no paran de hablar de un enfoque dirigido a los diferentes sectores y clases sociales, pero la pertenencia a una de esas clases sigue siendo uno de los elementos que determinan el tipo de visitantes en general, y quizás este factor sea más evidente en el futuro, cuando la crisis económica agudice las diferencias entre ricos y pobres.

A pesar de ello, los participantes en el coloquio confirmaron que sus museos aspiran a llegar a todas las clases sociales, fortaleciendo la política de comunicación con los artistas mediante programas que intentan dar a los museos y a los archivos arqueológicos y artísticos nuevos contextos y narrativas más cercanas a la cultura popular. El objetivo de estos programas es liberar a esos archivos de su prisión cultural, que ignora el hecho de que no posee un beneficio directo para la mayoría de la población; y se basa en situarlos en nuevos contextos y sacarlos, incluso valiéndose de réplicas, del espacio cerrado del museo para llevarlos al espacio público.

 

Créditos:

 

كيف أصبحت مدن الخليج مراكز للفن في العالم العربي؟.  حسن الساحلي. المدن. 26/05/2020

“¿Cómo se han convertido las ciudades del Golfo en los centros de arte del mundo árabe?” Hasan al SaheliAl Modon, 26/05/2020

 

Traducido del árabe por Luis Serrano Lora en el marco de un programa de colaboración de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada y la Fundación Al Fanar.

 

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