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Cumbre Marruecos-CCG: más allá de una asociación económica

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Al Hayat, 09/05/2019

Samir Sobh

El discurso del rey Mohamed VI en la inauguración de la cumbre de Marruecos y los países del Golfo dejó una buena impresión, no solo en el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que tuvo la iniciativa de la cumbre y la acogió, sino también en el pueblo marroquí. La mayor parte de los marroquíes ha acogido de buen grado este acercamiento, que supera todas las formas de cooperación y asociación económica previas y llega a una estrategia unificada a todos los niveles (político, económico y de seguridad). Este acercamiento pronostica por primera vez una real integración arabo-islámica y tiende un puente entre el Mashriq y el Magreb cuyos futuros no hay que subestimar, a la espera de evoluciones positivas en el Magreb que amplíen el círculo de integración deseado de cuya importancia y sus dimensiones en esta etapa es consciente Arabia Saudí, que trabaja sobre sus pilares de forma rápida, en línea con las probabilidades, sorpresas o peligros que puedan producirse.

El monarca marroquí abordó la «institucionalización» de las relaciones entre su país y el CCG en su intervención, que fue en la misma línea  que el discurso del rey de Arabia Saudí, Salmán Ben Abdulaziz, una estrategia que de ahora en adelante se basará en diversificar las asociaciones con bloques económicos mundiales y las grandes potencias.

Según los expertos en el mundo arabo-islámico, esto supone un gran salto cuyos resultados podrán verse en un futuro próximo. La sinceridad de Mohamed VI tranquilizó a los presentes, especialmente sus gestos de lealtad a los Estados miembros del CCG que han apoyado a Marruecos y respaldado economía en las circunstancias más difíciles, y que han contribuido y contribuyen a mantener la estabilidad actual del reino cuando sus vecinos hacen frente a peligros securitarios y dificultades económicas.

El monarca marroquí quiso transmitir un mensaje a su pueblo haciendo hincapié en el desarrollo económico que evitó que Marruecos sufriera las consecuencias securitarias y sociales de lo que él no dudó en calificar como «la dolorosa Primavera Árabe». El papel del Golfo se consolida gracias al aumento de las inversiones directas en el reino en sectores clave, como el de las renovables, los proyectos de desarrollo y los depósitos bancarios que han contribuido al crecimiento económico del país mientras que los indicadores macroeconómicos de otros países del Magreb están cayendo.

El rey de Marruecos se refirió a la necesidad de pasar de la etapa de asociación económica tradicional a una etapa estratégica unificada que consolide la seguridad y la estabilidad de ambas partes, que eleve el nivel de vida de sus ciudadanos y que prevenga los riesgos que pueden amenazar a cualquiera de las partes, independientemente de su tamaño o de su origen.

Entre las nuevas estrategias, señaló la necesidad de prestar atención a potencias emergentes como Rusia (que el monarca marroquí visitó recientemente) y China (a la cual prevé pronto una visita). También se refirió a las actuales buenas relaciones de Marruecos con el África subsahariana y animó, junto a su círculo íntimo de consejeros a los países del CCG, a sumarse, ya que África es una importante reserva de riquezas sin explotar y debería formar parte de esa estrategia de diversificación de asociaciones.

Los expertos en las relaciones entre ambas partes concluyen que esa reunión poco tradicional supuso un punto de inflexión en la historia de las relaciones al pasar de una relación bilateral a una fórmula «institucionalizada», superando todas las descripciones de asociación de un pasado cercano, basadas principalmente en la economía y no tanto la política.

Uno de los aspectos más destacados de esa cumbre, que demuestra un pre-acuerdo en relación a conceptos básicos, es que Marruecos pidió apoyo a los líderes del CCG en el tema del «Sáhara marroquí», y recordó el papel histórico de Arabia Saudí y sus aliados en el respaldo a Marruecos en la Marcha Verde, que permitió al reino recuperar grandes partes del territorio nacional, además de su actual ayuda en la implementación de grandes proyectos en las zonas del sur del Sáhara gracias a las enormes inversiones de sus corporaciones especializadas y valoradas en millones de dólares.

El comunicado final de la cumbre de Marruecos y los países del Golfo insiste en la construcción de una estrategia unificada que incluya todas las áreas y cuyos resultados podría presenciar muy pronto el mundo arabo-islámico. En cuanto a la propuesta que el CCG hizo a Marruecos y Jordania para adherirse a él, y cuya respuesta se retrasó debido a consideraciones relacionadas con la preparación y con el tiempo necesario para el éxito de un movimiento estratégico de ese alcance, es esencial que la cumbre reabra sus puertas a la posibilidad de encontrar alguna nueva fórmula, ya que esa adhesión se produciría en el núcleo de una estrategia unificada cuyas bases se necesitan hoy más que nunca.

Traducción de Rania Chaui

 

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