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Enseñar literatura árabe a través de traducciones: comics y cómix

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M. Lynx Qualey para ArabLit.org

21 de mayo de 2018

 

 

Como parte de la serie Enseñar literatura árabe a través de traducciones, ArabLit entrevista a Michal Raizen, profesora agregada de literatura comparada en la Universidad Wesleyan de Ohio y violonchelista de formación clásica. Hablamos con Raizen de una asignatura que imparte, “Novela gráfica y experimental contemporánea de Oriente Medio”, y cómo recorre los diferentes géneros.

 

¿Cuándo empezaste a desarrollar la idea de una asignatura de novela (y no novela) gráfica (y experimental)? ¿En qué libros, imágenes e ideas te basaste? ¿Qué debate querías proponer?

 

Michal Raizan: Me gustaría empezar hablando del grafiti, ya que puedo rastrear mi interés en la literatura gráfica y ligarlo directamente a mi experiencia en el Centre for Arabic Study Abroad (CASA) de El Cairo. En 2011-2012 disfruté de una beca de investigación allí y pude ver los icónicos grafitis cerca de la Plaza de Tahrir: el Muro de los mártires de la calle Mohamed Mahmud, la ilusión óptica de la calle Sheij Rihán, el monstruo de varias cabezas Mubarak-Tantawi-Mursi (El que delega no muere de Omar Fazi), el tablero de ajedrez con el rey derrocado (El Rey ha caído de Al Tanín, en imagen). Mis primeras impresiones de El Cario, que se quedarán conmigo para siempre, están ligadas a la poética visual que vi emerger durante ese periodo de turbulencia y efervescencia artística. Mi experiencia en CASA también estuvo condicionada por los cursos de literatura en los que participé, especialmente el curso de literatura palestina con Nadia Harb y el de Novela Árabe con Sihem Badawi. Recuerdo que cuando leí The woman from Tantoura (La mujer de Tantura), de Radwa Ashur, me cautivó la escena en la que la protagonista, Ruqaya, conoce a Nayi al Ali en el campo de refugiados. Más adelante, la hija de Ruqaya describe en detalle su afinidad con Handala. Considera que su continua presencia visual le da familiaridad y lo que es más importante, se identifica con Handala. Me di cuenta de que estaba tratando con un tipo de intertextualidad que no había considerado antes y estaba relacionando mis lecturas para clase con las imágenes que veía en la calle. También empecé a hacerme preguntas: ¿Cómo circulan las imágenes icónicas entre libros y otros contextos como el grafiti, el caligrafiti y la iconografía de la protesta y la resistencia? ¿Qué papel desempeñan los leitmotiv y las repeticiones en la intersección del texto y la imagen? ¿Qué sucede con la idea de que alguien se pueda identificar con Handala (por dar un ejemplo clásico) o en un montaje de Wonder Woman, la manifestante con sujetador azul que fue brutalmente agredida, y el eslogan “La revolución continúa” (por dar un ejemplo de un famoso grafiti de El Cairo)? ¿Cómo son entendidas estas expresiones inter-semióticas a diferentes niveles por diferentes comunidades interpretativas? ¿Cómo se da una forma más estable a la fugacidad del arte urbano cuando regresa a las páginas de la literatura gráfica?

 

Nayi Ali

 Personaje de Handala, de Nayi al Ali 

 

Sin duda, hay diferentes niveles de fugacidad en las narrativas visuales: las historietas de una o varias viñetas publicadas en las redes sociales (Andeel, Islam Gawish, Mazen Kerbaj y muchos más) y el trabajo de revistas de novela gráfica (Toktok, Lab619, Samandal, Garage, Skefkef) no son lo mismo que un libro con un ISBN y una presencia más oficial (como Metro de Magdy Al Shafie o Yogur con Mermelada de Lena Merhej). Es más fácil explorar los límites del género en los textos más efímeros. ¿Hasta qué punto crees que es importante que alguien entienda el contexto visual de un libro como The Woman from Tantoura? El lector podría acercarse a la historia sin ver a Handala, dándole la espalda al lector. ¿Cómo cambia la lectura al dar con esta referencia visual?

 

MR: The woman from Tantoura puede ser apreciado sin la referencia visual, sin embargo, disponer de ella permite que el lector que conozca a Handala acceda a otro nivel de empatía. Nayi al Ali creó el personaje Handala cuando vivía en el Golfo, y lo consideró su guía moral y una seña de su tierra. Los momentos de intertextualidad en The woman from Tantoura tienen lugar en el campo de refugiados y en el Golfo a través de los personajes de Ruqqaya y su hija, respectivamente. En la novela, Handala se convierte en una metáfora de lo que le sucede a la memoria colectiva a medida que se desplaza con la diáspora y adopta nuevos significados para las generaciones siguientes. Al Ali dijo que Handala empezó como un niño palestino pero terminó abarcando un horizonte de experiencias humanas mucho más amplio. Para mí, la referencia visual añade otro nivel de reflexión a la condición de diáspora. A pesar de que la novela está anclada en la especificidad del contexto palestino, la figura de Handala da al texto una mayor amplitud de conexiones y conciencias humanas. Handala es probablemente la mayor inspiración para esta asignatura. Al final del semestre, los estudiantes empiezan a ver a Handala por todas partes.

 

A propósito del contexto: ¿tiene sentido incorporar la cultura visual de los memes de internet? ¿Para qué tipo de textos? Recuerdo la primera vez que introduje un cómic en el aula: mis alumnos tenían un vocabulario muy amplio para describir la interacción entre los aspectos visuales y narrativos y lo que era una innovación (o no) de los aspectos visuales e inter-textos (o inter-imágenes).

 

MR: Sin duda incorporo la cultura de los memes porque creo que los estudiantes de hoy en día conocen bien esa forma de expresión que les ayuda a llegar a conceptos más complejos. Mi ejemplo favorito es cuando exploramos el concepto de los significantes. Utilizo el capítulo “El vocabulario de los comics” de Scott McCloud, en el que se basa en La traición de las imágenes de René Magritte. A partir de allí, podemos ver juegos con la imagen de Magritte, como una imagen de Trump con la inscripción “Esto no es un presidente”. Gracias a los memes de internet, los estudiantes entienden los procesos de significación mediante los cuales términos como “presidente” o “líder” adquieren su significado. Es entonces cuando hablamos del potencial creativo de las narrativas gráficas y la dificultad de deshacerse de significantes pesados. Este concepto acompañará a los estudiantes todo el semestre, ya sea en su análisis del grafiti del Guy Fawkes-Anonymous-faraón, de Marwan Shahin; el retrato del sah en Persépolis, de Marhane Satrapi; las representaciones de los líderes panárabes en El Árabe del Futuro, de Riad Sattuf; “La parábola del Rey” en Metro, de Magdy al Shafie y muchos más.

 

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 Portada de la novela Metro, de Magdy al Shafie

 

Cuando incorporas el contexto visual, ¿cómo lo ubicas?

 

MR: Ubicar las obras en un contexto político e histórico es uno de los retos de esta asignatura. Cada semana doy una clase magistral y miramos diferentes mapas de la región. La yuxtaposición de clases magistrales y la representación gráfica de ese mismo contenido es reveladora. Por ejemplo, cuando doy la clase sobre Palestina, primero introduzco una cronología de los hechos (1948, 1967, las Intifadas); expongo las diferencias entre ciudadanos palestinos de Israel, palestinos en Gaza y Cisjordania, y palestinos exiliados y refugiados; hablo de algunos de los símbolos más importantes (llaves, olivos y el pañuelo palestino); muestro varias imágenes del muro y hablo de sus diferentes nombres; argumento que toda esta serie de sucesos está inextricablemente ligada al resto de la región. Entonces, leemos Contrabando de libros, un diario ilustrado, y Badawi, ambos de Leila Abderrazaq. No reciben la misma información de un mapa de Palestina e Israel en un PowerPoint, que en el mapa de Palestina dibujado por Abderrazaq, en el que la sangre corre hasta salirse de la página, mezclándose con un viejo olivo. De la misma manera, las fotos del muro dan a los estudiantes una idea del tamaño, del paisaje y de los puntos de control. Sin embargo, la viñeta “La ocupación”, de Abderrazaq, en la que el muro aparece como una enorme boca repleta de dientes, da a los estudiantes una sensación más precisa de la desesperación de enfrentarse a esta situación insuperable. El aprendizaje más impactante ocurre con la comparación.

 

Veo que empiezas con Scott McCloud (al que no he leído pero del que he oído mucho) y el módulo de Khallina. ¿Cómo lo utilizas? ¿Tus estudiantes están aprendiendo árabe? ¿Cuánto se necesita entender de las letras árabes y de la cultura visual que existe alrededor del árabe para una asignatura de novela gráfica? ¿Tiene algún valor “leer” un cómic en un idioma que no se entiende? ¿Cuál es el equilibro entre descubrimiento y frustración?

 

MR: Khallina es útil para que los estudiantes empiecen a pensar en los conceptos fundacionales. Ven el vídeo que explica cómo se hace Tok tok y pasamos una de nuestras primeras clases proponiendo diferentes aspectos que participan en el proceso. También les pido que lean “CairoComix: cavando lo político”, de Jonathan Guyer. Una de las primeras preguntas a las que nos enfrentamos es el porqué de la “x” y la relación de los cómics en El Cairo con un movimiento contracultural que empezó en Estados Unidos en los sesenta con la revista Zap. En una clase de quince alumnos puede haber uno que aprende árabe, pero en todo caso es una excepción. Empezar con Khallina es siempre un gran éxito, ya que los estudiantes pueden explorar el módulo solos y a su ritmo. La mayoría de ellos ni saben que el árabe se escribe de derecha a izquierda, por lo que el vídeo de Tok Tok les abre un mundo. Me encanta combinar este enfoque con la accesibilidad juguetona de Muqtatafat. De hecho, Muqtatafat ofrece un excelente inicio para los que no conocen el árabe: “Este libro contiene cuentos con texto en inglés y cuentos en árabe en el que se proporciona un texto inglés. Los cuentos en árabe se escriben de derecha a izquierda. Para leerlos, por favor pase todas las páginas y empiece por el “final””. Este inicio con dos obras permite a los estudiantes abordar los textos a su ritmo, deteniéndose, hojeando, saltando de un lado a otro. Creo que es especialmente agradable para el lector y, a la vez, ayuda a crear un ambiente de curiosidad que pretendo fomentar en esta asignatura. Los alumnos no se frustran si saben que su nota no dependerá de esta exploración. En las primeras semanas de clase empiezo los debates preguntando cómo leen. ¿Miran primero las imágenes? ¿Van de viñeta en viñeta ordenadamente o saltan de un lado a otro sin orden? ¿Leen primero el texto y después se fijan en las imágenes? ¿Cuáles son los retos? ¿Con qué partes disfrutan, con qué partes se identifican? Me pregunto si esta es una buena forma de dar otras clases que no incluyan imágenes. La idea de “leer” es a veces muy rígida y en el caso de la universidad está muy ligada a la excelencia académica. Para ser de letras, soy muy visual incluso cuando abordo textos que no tienen imágenes. Cuando trabajo Hijos de nuestro barrio de Naguib Mahfuz, siempre pido a los estudiantes que dibujen. Creo que visualizar la narrativa en tu interior es parte de la lectura. Cuando trato con literatura gráfica, el proceso no es tan diferente. Desde un punto de vista pedagógico, me interesa que los alumnos tengan una idea más amplia de lo que significa leer.

 

Entender el cómic de Scott McCloud es un tesoro accesible y profundo a la vez, una reflexión filosófica sobre los géneros y las técnicas. Lo utilizo como un libro de referencia y pido a los alumnos que lean cada capítulo junto a una selección de obras. Por ejemplo, leemos el capítulo “Unas palabras acerca del color” con el primer cómic en color de la asignatura, El árabe del futuro de Riad Sattuf. McCloud presenta el concepto de “mundo primario”, según el cual el color mismo puede tener propiedades icónicas cuando se trata del mundo de los superhéroes. Este mundo primario nos coloca en un mundo mitológico, en contraste con el mundo psicológico de los colores secundarios (ocre, azul marino). Teniendo en cuenta estos conceptos, los estudiantes consiguen entender el potencial subversivo del uso que hace Sattuf del mundo primario. Los “superhéroes” panárabes de El árabe del futuro se muestran en colores desgastados, dando a entender su caída del estatus mítico. En Vals con Bashir, de Ari Folman, es significativo el uso de una paleta “psicológica”. La película y la adaptación a la novela gráfica utilizan el color como herramienta narrativa. Por ejemplo, la secuencia de las bengalas en cielo por la noche y la entrada en el campo de refugiados de Shatila tras la masacre se muestran en un amarillo ocre que simboliza el sufrimiento psicológico y moral. Es interesante que el uso de los colores primarios se reserve para Ariel Sharon; una señal más de complicidad que de estatus de superhéroe. La teorización del color de McCloud pone en manos de los estudiantes las herramientas analíticas necesarias para reflexionar acerca de las técnicas narrativas utilizadas por nuestros autores, artistas y cineastas. También utilizo mucho la sección sobre los espacios entre las viñetas y cómo ayudan al lector a entender los acontecimientos. En cuanto a la narrativa y la composición, es una idea muy importante al tratar con un libro como Badawi, en el que se mezclan viñetas tradicionales y espacios que se salen de la página (por ejemplo, un mapa de Palestina que sangra o un tablero de ajedrez que es a la vez un pañuelo palestino y un escenario de una guerra). Cuando llegamos a las novelas experimentales como Istijdam al haya (El uso de la vida) de Ahmed Nayi o Limbo Beirut de Hilal Chuman, los espacios entre las viñetas desaparecen.

 

toktok Revista Tok tok

 

¿Coinciden las fronteras entre géneros en el cómic árabe con las del cómic occidental? ¿Se pueden utilizar las clasificaciones occidentales al hablar de cómic árabe?

 

MR: Sí y no. El cómic es un fenómeno global, pero cada tradición literaria tiene sus propios antecedentes. McCloud lo explica muy bien en su capítulo sobre el uso de los espacios entre viñetas. El cómic occidental suele incluir transiciones entre acciones y entre escenas, mientras que el japonés, por dar un ejemplo asiático, suele incluir transiciones entre aspectos. Cada tradición literaria tiene su propio sentido del tiempo y del espacio. Las transiciones entre aspectos suelen crear un espacio visual más holístico y una sensación de tiempo más expansiva. También deberíamos preguntarnos por el encuentro colonial cuando hablamos del cómic árabe y cuestionar la designación “árabe” debido a la riqueza de cómic árabe de expresión francesa. En Arab Comic Strips: Politics of an Emerging Mass Culture (Cómic árabe: la política de una cultura de masas emergente), Douglas y Douglas desarrollan estas consideraciones. Las viñetas de los años 50 y 60 se inspiraban en el cómic francés y belga, pero también incluían aspectos claramente locales y mensajes anticolonialistas. Si tomamos la definición de McCloud, el cómic es una “secuencia de arte visual yuxtapuesto”, por lo que podríamos considerar que ya estaba presente en el Antiguo Egipto. McCloud trata el arte faraónico y cómo se diferencia del cómic contemporáneo por su estructura espacial y temporal. Mi interés en el grafiti tiene algo que ver con temas de género textual. Algunos de los murales más famosos del muro de Mohammed Mahmud, como la escalera funeraria de Alaa Awad, incluyen motivos faraónicos. Creo que este arte incluye parte de la orientación entre aspectos que ha perdido el cómic que sigue modelos europeos. Es posible que estos elementos estén volviendo a través de la novela gráfica y la manipulación de los espacios o la ausencia de ellos. Al hablar de “cómix” árabes con “x”, lo estamos haciendo de una manifestación de la contracultura juvenil iconoclasta global.

 

A veces el cómic me parece una forma artística shaabi (“popular”), como la poesía en árabe coloquial: son más locales que la poesía “literaria” o las novelas. Y, sin embargo, funcionan bien en otros contextos lingüísticos.

 

MR: ¡Exactamente! De hecho, introduzco el concepto de shaabi al principio del semestre cuando vemos el vídeo sobre cómo se hace Tok tok. El vídeo da detalles del proceso en el que una imagen fotográfica se convierte en cómic, con el ejemplo del puente de Imbaba. Me encanta seguir una metáfora, así que no suelto la idea del puente. Hablamos del barrio de Imbaba y la omnipresencia de los tok tok. Luego hablamos de cómo algunas imágenes sirven de puente entre diferentes comunidades interpretativas. Hablamos de los diferentes modos de contar cuentos y el tipo de oralidad que uno podría encontrar en un barrio shaabi. No tienes que saber leer árabe ni saber leer en general para asociar un tok tok con un marco shaabi. Cuando introduzco este tema, explico a mis estudiantes el concepto de diglosia que sirve para la comprensión de textos posteriores. Por ejemplo, cuando llegamos a Metro de Magdy al Shafie, los estudiantes ya tienen un marco de referencia para el término y sus múltiples connotaciones. La forma en la que Metro sitúa los barrios shaabi en relación con los barrios más pudientes o los lugares marginados como las ashwa’iyyat (barriadas) es fascinante. Y luego, al llegar a “La parábola del Rey”, el tema se vuelve todavía más interesante. En términos narrativos, veo una relación clara entre el cómic y lo shaabi. Lo que me fascina de Metro y lo que espero enseñar a mis estudiantes es cómo Magdy al Shafie muestra la idea de un repertorio shaabi tanto visual como verbal. “La parábola del Rey” se sale de la página por su forma tan gráfica y porque el género de la parábola marca cierto tipo de oralidad. Aunque los estudiantes no sepan leer en árabe, hemos cambiado al registro coloquial. Después de Metro leemos A Bit of Air (Un poco de aire) de Walid Taher y después Istijdam al haya de Ahmed Nayi. Un debate que siempre surge al tratar estos textos es por qué a Walid Taher se le permitió hacer esas críticas políticas mientras Ahmed Nayi estuvo en la cárcel. ¿Tiene que ver con que lo shaabi se ve como inofensivo, cándido o infantil? ¿Solo te metes en problemas y dañas a “la moralidad pública” si tu libro se parece demasiado a un libro? Hablamos bastante del juicio a Nayi y a los estudiantes les fascina descubrir que los abogados de Nayi argumentaron que la vulgaridad de Istijdam al haya se puede rastrear en ejemplos de literatura árabe coloquial y de literatura árabe clásica.

 

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Imagen del cómic Istijdam al Haya (Usando la vida) de Ayman al Zorkany 

 

Supongo que ampliar el ámbito cultural es imposible debido al número limitado de traducciones. No hay traducciones de cómics o novelas gráficas beréberes, tampoco de las antologías que se publican con regularidad (Lab619, TokTok, Skefkef, etc.). Y si hay traducciones de obras libias, las desconozco.

 

MR: Sí, es un reto a la hora de ampliar el contenido de este curso. Una de las formas de mitigar esta limitación es hacer videoconferencias con artistas y autores en lenguas o países menos representados, que están trabajando hoy en día. Lo hice con el caricaturista político Amine Dahman, con quien hablamos de la situación de las caricaturas en Argelia. Los estudiantes pudieron identificar algunos puntos de comparación en términos de léxico visual a su disposición para relacionar esta información con el contenido del curso. Por supuesto, una videoconferencia no puede sustituir la lectura de una novela gráfica o una antología, pero es una forma genial de rellenar huecos. ¡A mí misma me gustaría saber más sobre cómic bereber!

 

Sí, aprender bereber es una de mis próximos proyectos, y cuando lo consiga pienso comprarme tantos cómix… ¿En qué medida enriquece el lenguaje visual que enseñas a los estudiantes a la hora de entender el mundo del libro? ¿Ha cambiado la forma en la que utilizas cómix o novela gráfica en otros cursos tras este curso de novela gráfica? Por ejemplo, con algunas de las historias no visuales, por clasificarlas de algún modo, de Lena Merhej.

 

MR: Todavía estoy un poco insegura con el título de curso, especialmente con la idea de “Contornos de Oriente Medio”. La mayoría de los estudiantes llegan al curso con muy pocos conocimientos sobre la región, con lo que debo cumplir una tarea enorme informándoles del contexto histórico y político de unas literaturas muy amplias y variadas. De momento, la mayoría de los textos son de Egipto, Palestina y Líbano. En este punto, podría contentarme con esta región acotada y tratar de profundizar en los textos producidos en ella. También podría ampliar el enfoque y tratar una zona más extensa. Muqtatafat es un recurso muy valioso y una introducción de las variaciones en los estilos de ilustración y de algunos de los temas recurrentes a lo largo del semestre. “Manal y Alaa: una historia de amor” es un ejemplo del potencial que tiene una ilustración caricaturesca de transmitir un mensaje político potente, a menudo sin ser censurado. “La libertad se ha vuelto loca” de Nidal al Jairy incluye una rica concentración de iconografía visual y los estudiantes pueden relacionar el montaje con su contexto político inmediato. “Filsteezy” de Mahdi Fleifel y Basel Nasr es fantástico para entender la relación entre identidad, lengua y la diáspora. Cada ejemplo de Muqtatafat es un corte visual que permite a los estudiantes juntar los parámetros del tipo de textualidad que analizamos en clase. Ofrece un punto de partida para considerar la caricatura, la iconografía, la intertextualidad, la línea y el movimiento, la temporalidad, sinestesia, y otros ejes de nuestro vocabulario crítico. La introducción que hace Lena Merhej a esta antología es genial a la hora de contextualizar el cómic árabe frente a los desarrollos globales en el ámbito. En su prefacio, el coeditor A. David Lewis se refiere a Muqtatafat, en broma, como un popurrí que puede ser tanto un entrante como un banquete. Me encanta esta metáfora porque utilizo Muqtatafat como introducción para los estudiantes, para abrir apetito, digamos; pero a la vez, lo que aparece en él es la base que luego irán utilizando a lo largo del semestre para tareas más complejas.

 Portada Yogur y mermelada

 

Hacia el final de la asignatura leéis Istijdam al haya y Limbo Beirut. ¿Leen los alumnos Limbo Beirut entero, para ver cómo cada uno de los artistas ha “traducido” su sección? ¿Y por qué esta obra? Estoy segura de que has visto que Hilal dijo que era más un Naguib Mahfuz con dibujos que una novela gráfica. ¿Cómo cambian los debates alrededor de estas dos obras? ¿Cómo es A bit of Air en inglés?

 

MR: En términos generales, el curso se mueve en la siguiente secuencia: comics/cómix (estableciendo una definición funcional y contextualizando sus corrientes árabes dentro del fenómeno global), novelas gráficas a base de viñetas, novelas gráficas que experimentan con la yuxtaposición de estilos ilustrativos o manipulan el espacio y la temporalidad a través de un uso innovador de las viñetas (o su ausencia) y novelas experimentales como Istijdam al haya o Limbo Beirut. A bit of Air de Walid Taher, forma parte sin duda de esta secuencia, pero su clasificación no resulta fácil. En el temario digo que es una “colección de poesía gráfica” y trato de conectarlo con el marco shaabi. En este punto del semestre, los estudiantes están cansados pero también gozan de una posición perfecta para sacar sus conclusiones. A bit of Air sirve como un respiro antes de entrar en lecturas más complejas y es también una oportunidad para realizar una síntesis de los conceptos vistos hasta ese momento. Me encanta acercarme a A bit of Air como poesía, prestándole especial atención a los matices. Te daré un ejemplo tonto pero profundo: tomamos la canción “El Soor” de Yusra El Hawary y nos damos cuenta de cómo enfatiza la palabra pipí. Después tomamos el poema correspondiente en A bit of Air y hablamos sobre cómo la línea discontinua del pipí se corresponde a las elipsis del texto; una elipsis que significa la continuación del pensamiento, tal vez una pregunta, una expansión del texto. Creo que la traducción de A bit of Air es maravillosa, aunque tenga que explicar algunas de las frases más coloquiales. Después de A bit of Air, vemos Istijdam al haya de Ahmed Nayi y el contraste del lenguaje ligero y poético con la prosa densa de la distopía, con sus respectivos modos de ilustrar, es reveladora.

 

Me encanta el término “colección de poesía gráfica”, incluso aunque me preocupa que cuando digo que algo es gráfico la gente me malinterprete pensando que me refiero a algo obsceno. Yo he utilizado el término “poema negro” para definir Apartment at Bab El Louk (Piso en Bab El Luk) de Donia Maher, Ganzeer y Ahmed Nady. Las elipsis también pueden significar un goteo de meado… ¿Qué consigues terminando con Istijdam al haya y Limbo Beirut, que es una obra principalmente textual?

 

MR: Los estudiantes se leen todo Limbo Beirut y así cierran el círculo y vuelven a Muqtatafat. Por lo menos dos de los artistas que aparecen en Muqtatafat reaparecen en Limbo Beirut. Una vez más, la yuxtaposición de mucho texto con pocas imágenes y muchas imágenes con poco texto es muy reveladora. De hecho, la sección de Barrack Rima no tiene traducción al inglés con lo que los estudiantes solo pueden seguir las imágenes y la única frase introductoria: “Los acontecimientos de este cuento tienen lugar en un sueño que tuve mientras me echaba una siesta (y los sueños expresan nuestro mundo interior a través de un lenguaje simbólico)”. En Limbo Beirut, las ilustraciones están conectadas a una historia vivida. Otra relación fascinante entre texto e imagen es la mención de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry en la primera sección de Limbo Beirut. El personaje de Walid está a punto de hacer un grafiti cuando se encuentra con un miliciano y, en el mismo hilo, menciona que El Principito salió literalmente disparado de una estantería, exigiendo su atención. Entonces saco la imagen del principito sentado en un muro cuando la serpiente está a punto de morderle, y volvemos al inicio del debate hablando de las paredes como lienzos, los mensajes en las paredes, las paredes como barreras físicas y conceptuales. Como puedes ver, al final de este curso el concepto de textualidad es muy fluido y enlaza con mi interés en el cómo leemos. Me encanta la idea de The apartment in Bab El Louk como poema negro. Creo que hay mucho que decir sobre el género y el tipo de literatura que está emergiendo de la confluencia de la palabra y la imagen. En su introducción a la edición inglesa de Istijdam al haya, el traductor, Ben Koerber, hace un maravilloso recorrido por todas las voces emergentes de la literatura gráfica árabe. A pesar de la naturaleza idiosincrática y experimental de Istijdam al haya, los estudiantes parecen aceptar la etiqueta de “novela”, tal vez debido a la popularidad de la ficción distópica. Hablamos de Istijdam al haya como una crítica ecologista y la campaña de #FreeNayi resuena con los estudiantes.

 

Michal Raizan se doctoró en Literatura Comparada con una subespecialidad en Etnomusicología en la Universidad de Texas en Austin en 2014. El libro en el que está trabajando, Feedback en éxtasis: las estrellas de la canción árabe y la literatura acústica, explora un fenómeno literario y cinematográfico creciente, centrándose en los grandes artistas de la canción árabe del siglo XX. El libro analiza cómo la escritura, ya sea prosa, poesía, ensayo, narrativa gráfica o guion, interactúa con los músicos que influyeron en el ambiente sociocultural en la segunda mitad del siglo XX.

 

Obras citadas

Abdelrazaq, Leila. Badawi. Charlottesville: Just World Books, 2015.

Ashour, Radwa. The Woman from Tantoura: A Palestinian Novel. Trans. Kay Heikkinen. Cairo: The American University in Cairo Press, 2014.

Beran, Paul, A. David Lewis, and Anna Mudd, Eds. Muqtatafat: A Comics Anthology Featuring Artists from the Middle East Region. Cambridge. Ninth Art Press, 2015.

Chouman, Hilal. Limbo Beirut. Trans. Anna Ziajka Stanton. Austin: Center for Middle Eastern Studies at the University of Texas at Austin, 2016.

Douglas, Allen and Fedwa Malti-Douglas Arab Comic Strips: Politics of an Emerging Mass Culture. Bloomington: Indiana University Press, 2000.

Folman, Ari and David Polonsky. Vals con Bashir. Barcelona: Salamandra Graphic, 2014.

McCloud, Scott. Entender el cómic. Bilbao: Atisberri, 2016.

Naguib, Saphinaz-Amal. “Engaged Ephemeral Art: Street Art and the Egyptian Arab Spring.” Transcultural Studies 2016 (2): 53-88.

Naji, Ahmed. Using Life: A Novel. Trans. Benjamin Koerber. Austin: Center for Middle Eastern Studies at the University of Texas at Austin, 2017.

Sattouf, Riad. El árabe del futuro. Barcelona: Salamandra Graphic, 2015.

Satrapi, Marjane. Persépolis. Barcelona: Norma, 2007.

Al-Shafie, Magdy. Metro: A Story of Cairo. Trans. Chip Rossetti. New York: Metropolitan Books, 2012.

Taher, Walid. A Bit of Air. Trans. Anita Husen. Austin: Center for Middle Eastern Studies at the University of Texas at Austin, 2012.

 

Traducido del inglés por Leandro James Español Lyons en el marco de un programa de colaboración de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada y la Fundación Al Fanar.

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