Creada por Rosa Estomba Giménez

 

Contenido

GUÍA DE LENGUAJE INCLUSIVO – FUNDACIÓN AL FANAR.. 2

INTRODUCCIÓN.. 2

PROPUESTAS DE USO NO SEXISTA.. 4

Sustantivos. 5

Determinantes. 7

Adjetivos. 8

Participios pasivos. 9

Pronombres. 9

Economía del lenguaje y lucha contra estereotipos. 10

BIBLIOGRAFÍA.. 11

 

GUÍA DE LENGUAJE INCLUSIVO – FUNDACIÓN AL FANAR

INTRODUCCIÓN

Las personas utilizamos la lengua para comunicarnos y transmitir mensajes que no se ciñen únicamente a lo obvio y objetivo, sino que tienen unas implicaciones semánticas y pragmáticas importantes. Esto quiere decir que cuando hablamos o escribimos, solemos comunicar mensajes que trascienden las palabras, mensajes que llevan implícitas ideas, conceptos y creencias interiorizadas en una sociedad determinada. En lo que se refiere a los estereotipos de género (y en el caso concreto del castellano), estos están presentes en la lengua como fruto de las concepciones sociales. Ejemplo de ello es el constante uso del masculino gramatical como genérico o las diferencias de significado que existen en algunos términos según el género en el que se presenten. Del segundo caso, existen numerosos ejemplos, como hombre público / mujer pública, zorro / zorra, etc. Uno de los problemas de este fenómeno es que la lengua transmite, pero también asienta esas ideas, conceptos y creencias en su grupo de hablantes y las perpetúa, lo cual hace que las estructuras de la lengua se vean como algo que viene dado de manera natural y, por lo tanto, inamovible. Pero esta percepción es discutible y esos estereotipos asentados y reproducidos por la lengua pueden ser evitados a partir de mecanismos propios de la misma y de manera consciente. Dada la trayectoria de la fundación y su sensibilidad en cuestiones de comunicación, un ejemplo de ello es el Observatorio Contra la Islamofobia, no podía prescindir de una guía de lenguaje inclusivo.

La mayor parte de la información que ofrecemos en la guía de lenguaje inclusivo de Fundación Al Fanar bebe del artículo realizado por Mercedes Bengoechea “Sexismo y androcentrismo en los textos administrativo-normativos” por la vigencia de su contenido en otros ámbitos. Asimismo, la Guía de lenguaje sexista en los medios de comunicación del Cabildo de Tenerife también será una fuente de referencia, debido al carácter divulgativo de los contenidos de esta fundación. El sexismo y la perspectiva androcéntrica pueden reproducirse en diferentes niveles del lenguaje. Según la guía mencionada, uno de los principales es el morfológico, y como ejemplo, la palabra ama de casa o el uso del masculino genérico para referirnos a grupos mixtos. Así y todo, es necesario aclarar que el uso de un lenguaje inclusivo no se reduce únicamente al desdoblamiento del género de algunas palabras o a la creación de nuevos pronombres como “elle”. Estos mecanismos pueden resultar útiles y prácticos en algunas situaciones comunicativas, pero no en todas. Mediante esta guía de lenguaje inclusivo se pretende ofrecer alternativas inclusivas a estructuras de la lengua que son sexistas. Es suficiente con tener consciencia de por qué aquello que decimos o escribimos es sexista para posteriormente corregirlo y reformularlo con mecanismos propios de la lengua, el castellano en este caso.

No olvidemos que las lenguas son creadas por las personas, que cada una de ellas tiende a reflejar la cosmovisión de su grupo de hablantes y que se va transmitiendo generación tras generación. Como se señala en la Guía para lenguaje no sexista, “la aplicación del enfoque de género, si bien no se limita al uso del lenguaje, sí requiere de este para hacer un análisis de la realidad y proponer transformaciones más igualitarias visibilizando a mujeres y hombres” (15). Esto quiere decir que cuidar la manera en la que transmitimos mensajes es importante porque la lengua tiene un valor simbólico que no podemos obviar. La lengua refleja la cosmovisión de los y las hablantes, pero, a su vez, la lengua también influye en esa cosmovisión, especialmente cuando viene dada por instituciones de autoridad como las administraciones públicas o los medios de comunicación. Por eso, es importante identificar esas construcciones y elementos que conllevan sesgos de género e intentar modificarlas mediante un uso de la lengua igualitario. Las y los hablantes son quienes deciden qué palabras y qué construcciones utilizar dependiendo del contexto. Es por eso que “un primer paso importante para abordar el sexismo lingüístico (y social) es tomar conciencia de que, en nuestros discursos, realizamos, de forma muchas veces inconsciente, determinadas elecciones y que esas elecciones transmiten un significado; pero también que es posible realizar otras y transmitir, en consecuencia, un mensaje distinto” (Marimón Llorca, C. y Santamaría Pérez, I. 2012: 13).

A continuación ofreceremos una serie de consejos y alternativas a modo de guía para evitar en la medida de lo posible que se sigan reproduciendo sesgos de género en el uso de la lengua. No obstante, lo más importante para ello es comprender por qué es necesario utilizar fórmulas lingüísticas que sean inclusivas. Una vez detectados los elementos que reproducen una cosmovisión sexista y androcéntrica, es responsabilidad de quien redacta y/o crea un texto hacer lo posible por evitarlos. Aunque en esta guía proponemos alternativas inclusivas a construcciones clásicas en castellano, cualquier persona sensibilizada al respecto con un buen manejo de los mecanismos lingüísticos del castellano es capaz de crear formulas ingeniosas para evitar el sexismo lingüístico.

 

PROPUESTAS DE USO NO SEXISTA

Si bien arriba señalamos que el uso de un lenguaje no sexista no se reduce únicamente al desdoblamiento de algunas palabras y que se pueden poner en marcha diversos mecanismos propios de la lengua, sí que podemos destacar el uso del masculino genérico como uno de los principales elementos que denotan el uso androcéntrico del castellano. Otros elementos son la presentación del hombre como sujeto de acción y referencia, así como el uso asimétrico de nombres y títulos (Cabildo de Tenerife: 16). El uso del masculino como marca genérica (ya sea en morfemas flexivos o en sustantivos colectivos como El hombre) nos llevan a prestar atención a Victoria Sau cuando dice que

los sustantivos, artículos y adjetivos en masculino subsumen el femenino siempre que conviene. De hecho, lo fagocitan. De este procedimiento se derivan los fenómenos siguientes: 1. Invisibilización de las mujeres: simplemente, ellas no constan. 2. Exclusión: se las omite abierta y deliberadamente. 3. Subordinación: aparecen en posición de objeto pasivo, objeto del habla. 4. Desvalorización: se las menciona como inferiores o como ejemplo de inferioridad cuando se trata de una comparación (Victoria Sau en Instituto Asturiano de la Mujer, 2003: 9)

Para evitar esto, proponemos alternativas a las construcciones gramaticales del castellano que reproducen y perpetúan una visión y valoración androcéntricas de la realidad. Como mencionamos anteriormente, la principal fuente será el artículo de Mercedes Bengoechea. Comenzaremos ofreciendo alternativas en lo referente a los sustantivos, que irán seguidas de otras en relación con los determinantes que los acompañan, a los adjetivos, a las construcciones hechas con participios pasivos y, por último, a los pronombres personales.

 

Sustantivos

  • Sustantivos colectivos que no están marcados por el género para referirnos a grupos humanos: personal, personas, colectivo, comunidad, público, grupo, gente, población, pueblo, equipo, colectivo, conjunto de, mundo, la profesión, plantilla, clase, personas empleadas, autoridades, cuerpo profesional… personas se perfila como un término muy efectivo ya que es general y fácil de concordar y usar.

 

  • Sustantivos abstractos que eviten el constante desdoblamiento del género gramatical, atendiendo al principio de economía de la lengua: la abogacía, la magistratura, la judicatura, la familia, la delegación, la policía, el trabajo asalariado, la tropa (evitando los y las soldados), el servicio doméstico, el electorado, la descendencia, el voluntariado, las criaturas, la ciudadanía, la población, el profesorado, el alumnado, la clientela, la juventud, la adolescencia, la vejez…

 

  • Metonimia: en lugar del masculino genérico, mencionar el cargo, la actividad, la profesión… en definitiva, palabras no sexuadas. Sustantivos propuestos: la presidencia, la vicepresidencia, la gerencia, la dirección, la jefatura, la asesoría, la coordinación, la representación, la alcaldía… También se puede recurrir a esta alternativa en el uso de superlativos. Por ejemplo: Fairuz es la mejor de los y las cantantes del mundo árabe (que sería igualmente inclusiva) / Fairuz es la mejor voz del mundo árabe.

 

  • Feminización y masculinización de sustantivos marcados por el género: ejemplos de ello son los nombres que sólo tienen acepción en uno de los géneros por ser reproductores de los roles de género tradicionales. Conviene tenerlos en cuenta. Algunos ejemplos son: médica, abogada, jueza… y otros tantos como azafato, limpiador…

 

  • Expresiones: hay que tener cuidado con el empleo de categorías que subordinen a las mujeres o las infantilicen, como la expresión “Mujeres y niños”. Asimismo, también es necesario prestar atención y evitar el uso de expresiones androcéntricas cuando hay mujeres dentro del grupo. Ejemplos de esto, son: padres fundadores, hombres de negocios, hombres públicos, el cabeza de familia, por barba… muchas de ellas se pueden corregir sustituyendo los masculinos genéricos y universales por el sustantivo persona o desdoblando el género según el contexto: personas fundadoras, mujeres y hombres de negocios, personajes públicos, persona cabeza de familia, por cabeza…

 

  • Comparaciones entre subgrupos femeninos y masculinos: especificar o usar un término que esté sexuado. A modo de ejemplo: De los 3.000.000 alicantinos censados, la mitad son mujeres / De un censo de 3.000.000 personas, la mitad son mujeres.

 

  • En lo que concierne a las concordancias entre sujetos y verbos, cabe destacar la alternativa de recurrir a oraciones impersonales o pasivas reflejas. Este recurso puede servir también como alternativa a la expresión “el hombre” o “los hombres”, además de omitir el sujeto y colocar el verbo en tercera persona del plural o en primera del plural. Por ejemplo: ¿Puede el hombre diferenciar el bien del mal? -> ¿Se puede diferenciar el bien del mal? / ¿Podemos diferenciar el bien del mal?

 

 

  • Uso de formas masculinas y femeninas si no hay otra opción, teniendo en cuenta no sólo los sustantivos, sino también los adjetivos y los participios. En textos escritos, podemos separar los morfemas flexivos de género con barras y alternar el orden. Por ejemplo: el acuerdo afecta a cofradías de pescadores/as y sindicatos de trabajadoras/es. En caso de que estos sustantivos fueran complementados por artículos, adjetivos o participios, estos complementos también deberían desdoblarse. Por ello, es importante tener en cuenta el principio de economía, evitar una redacción tediosa y optar por soluciones genéricas con los mecanismos anteriormente expuestos, siempre que sea posible.

 

  • Cambio del orden convencional que sitúa el masculino en primer lugar: hombres y mujeres por mujeres y hombres, las y los, Eva y Adán…, rompiendo la jerarquización social de los géneros, que antepone el masculino.

 

  • Normalizar el uso del femenino genérico en contextos mixtos en los que la presencia femenina es mayor.

 

  • Creación de pronombres y morfemas flexivos neutros como elle o les niñes.

 

Determinantes

  • Determinantes que acompañan a sustantivos:
    • Una opción es hacer que concuerden con el sustantivo más cercano. Por ejemplo: Los hombres y mujeres de esta ciudad.

 

  • Otra opción puede ser emplear ambos géneros en los determinantes seguidos por el sustantivo concordando con el segundo: Las y los parlamentarios / Los y las parlamentarias. Esta opción es idónea para los sustantivos invariables, como los acabados en –ente, -ante, -atra, -ista, entre otros como cónyuge, compatriota, titular, profesional, atleta, periodista… por ejemplo: Otros y otras artistas árabes / Las y los profesionales…

 

  • En ocasiones, podemos incluso prescindir de determinantes. Es decir, en situaciones en las que hemos indicado ambos géneros podemos ahorrarnos los determinantes (Bengoechea: 32). Por ejemplo: Los movimientos feministas en Túnez buscan la igualdad en los derechos de sucesiones de los hijos -> Los movimientos feministas en Túnez buscan la igualdad en el derecho de sucesiones de hijas e hijos. Esta alternativa también es viable si estamos usando sustantivos invariables: El evento se llevó a cabo ante los periodistas – > El evento se llevó a cabo ante periodistas.

 

  • También puede ser recomendable buscar sinónimos invariables. Por ejemplo: Los expertos en estudios árabes e islámicos -> Especialistas en estudios árabes e islámicos.

 

Adjetivos

  • Una de las alternativas más adecuadas es intercalar palabras genéricas no sexuadas en las construcciones “los + adjetivo masculino”, como persona. Por ejemplo: Los heridos en las revueltas del pan -> Las personas heridas en las revueltas del pan. En este apartado, podemos incluir también adjetivos relativos a enfermedades o a situaciones fisiológicas o neurológicas por dos motivos: por evitar utilizar masculinos genéricos y, porque no se trata de características que definan a estas personas, sino condiciones en las que se encuentran. Así, por ejemplo, tratamos de evitar tanto decir discapacitados como personas discapacitadas y hablaremos de personas con discapacidad.

 

  • Sustitución del gentilicio en masculino genérico por el sitio de origen o por construcciones no sexuadas como natural de, proveniente de, en… como ejemplo: los marroquíes -> En Marruecos.

 

 

  • En cuanto a la concordancia, hacer concordar el adjetivo con el sustantivo más cercano, igual que con los determinantes, puede ser una buena decisión, como trabajadores y trabajadoras agrarias (Bengoechea: 35).

 

Participios pasivos

  • Sustitución por un sustantivo de la misma familia o equivalente: Se vieron obligados a abandonar la plaza – > Se vieron en la obligación de abandonar la plaza. Estudiantes participativos – > estudiantes con actitud participativa.

 

  • También se pueden crear oraciones subordinadas adjetivas pasivas reflejas si el participio sigue a un sustantivo: Los aspirantes rechazados -> Las y los aspirantes que se ha rechazado; Los trabajadores requeridos -> Los y las trabajadoras a quienes se requiere.

 

Pronombres

  • Es interesante optar por construcciones de relativo en lugar de el que y los que, también aplicable a sustantivos en género gramatical masculino: El que sepa sobre el tema -> quien sepa sobre el tema; Los asistentes -> Quienes asistieron. En estos casos, también es posible sustituir esas construcciones por la persona o Por ejemplo: Alguien que sepa sobre el tema; las personas que asistieron.

 

  • Evitar el pronombre ambos cuando nos referimos a una persona de género masculino y a otra de género femenino, sustituyéndolo por “una y otro”. Por ejemplo: Raja Alem y Yasmina Khadra participaron en el coloquio. Ambos opinaron sobre las relaciones afectivas en sus respectivos países de origen -> Una y otro opinaron sobre las relaciones afectivas en sus respectivos países de origen.

 

Economía del lenguaje y lucha contra estereotipos

Lo propuesto arriba son algunas alternativas a las construcciones gramaticales y semánticas sexistas y androcéntricas que se instalan en la lengua y que son reflejo de nuestra sociedad. Pensar en ellas y modificarlas, especialmente a nivel escrito, es un paso para luchar contra los estereotipos sexistas dado que la carga semántica y pragmática de las expresiones que empleamos no es nunca inocente y además refuerza y perpetúa los estereotipos de género. Es fundamental que estos cambios respeten, en la medida de lo posible, el principio de economía del lenguaje. Es decir, los cambios se realizan de manera natural y fluida, desde el respeto, sin invisibilizar a nadie por su condición de género. Igualmente, conviene evitar otorgar unas características determinadas a cada uno de los géneros mediante la adjetivación o la atribución de unas actividades propias. Bengoechea (44) destaca también la importancia simbólica de presentar sujetos femeninos seguidos de verbos en voz activa que denoten su agencia, es decir, su capacidad de acción. Por último, y no por ello menos importante, otra de las medidas para dar mayor visibilidad es recurrir a mujeres como fuentes, expertas y analistas.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Bengoechea, M. “Sexismo y androcentrismo en los textos administrativo-normativos”. Universidad de Alcalá

Marimón Llorca, C. y Santamaría Pérez, I. (2012). Guía para un discurso inclusivo en la Universidad de Alicante. Universidad de Alicante, Vicerrectorado de relaciones institucionales.

Cabildo de Tenerife, Lenguaje no sexista en medios de comunicación y publicidad. Apuntes para la igualdad. Área de Juventud, Educación y Mujer

Instituto Asturiano de la Mujer. (2003). ¿Qué es…? El lenguaje sexista. “Materiales didácticos para la coeducación”. Concejalía de la Presidencia.

 

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