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Resumen entrevista con el activista egipcio Gamal Eid, director ejecutivo de la Red Árabe de Información de Derechos Humanos (ANHRI): «He perdido la confianza en la justicia egipcia»

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Elaf, Sabri Abdelaziz, 10/06/2015

PREGUNTA: ¿Cómo ve la situación de los derechos humanos en Egipto?
RESPUESTA: Le responderé con cifras sin precedentes en la historia del país que no requieren explicaciones: más de 60 periodistas encarcelados; más de 10.000 personas en prisión preventiva, algunas de ellas llevan más de 600 días; centenares de condenados a muerte por una misma acusación; 680 imputados por un mismo caso y 29 por otros casos, algunos de ellos menores y cristianos, pese a estar imputados por pertenecer a los Hermanos Musulmanes; los medios de comunicación solo tienen una voz y una opinión como consecuencia de la censura; centenares de personas murieron en 12 horas en las plazas de Rabea al Adauia y Al Nahda el 14 de agosto de 2013 sin que se abriera una investigación; los juicios actuales se celebran en lugares conocidos como agujeros negros de la historia de la tortura en Egipto (…). Estamos ante el peor gobierno egipcio en cuanto a respeto a libertades, derechos y democracia se refiere. Lo positivo en medio de todo esto es que hay una resistencia. Debido a la ley de manifestación, a las condenas a prisión preventiva y a las duras penas dictaminadas solo hay una resistencia en las redes sociales, pero eso es solo la punta del iceberg de la indignación contra la situación actual. La gente está cansada pero esto solo es el descanso del guerrero.
P: El presidente Al Sisi justifica con la lucha antiterrorista esas violaciones en la prensa extranjera
R: ¿Y le ha funcionado? Sin derechos ni justicia, la violencia y el sentimiento de indignación crecen. Combatir la violencia con violencia e injusticia genera día a día un deseo de venganza entre la población, y no nos referimos a los extremistas. La seguridad, la estabilidad solo se consiguen con libertad, justicia e igualdad. La única solución para los problemas de la democracia es más democracia (…)
P: ¿Por qué no hay voluntad política para logar justicia social y los principios de la revolución de enero y junio?
R: Porque conseguir justicia social y democracia supone acabar con sus logros, reducir los poderes del presidente para que sea un presidente más, no un semidiós. Queremos un presidente humano que se vaya cuando concluya su mandato. El palabrerío sin logros tangibles no convence a los ciudadanos con conciencia y con cabeza.
P: ¿Cómo es posible reformar el sistema erróneo de la justicia?
R: Hay cosas que hacen perder la confianza en la justicia egipcia, como la exclusión de los jueces independientes apelando «que pertenecen a los Hermanos Musulmanes» (…) o las penas de muerte contra centenares de personas en un solo caso, la exculpación de los símbolos de Mubarak o el encarcelamiento de los jóvenes de la revolución (…). Pero al actual régimen le interesa usar a la justicia como usa al Ministerio de Interior o a los medios de comunicación

(…)

Al Sisi es un hijo del régimen de Mubarak y así lo demuestran sus prácticas. Este régimen no valora la demanda de democracia, solo cree en la autocracia. Quiere beneficiarse de las ventajas del antiguo régimen y seguir ahí, sin pagar ningún precio. Insiste en ponerse a sí mismo y a su popularidad, aún alta pero no como antes, en la vanguardia y en la retaguardia a quienes se oponen a la democracia y al Estado profundo, pero las cosas han cambiado, la mayoría de los egipcios son jóvenes y hay muchos sectores que están en contra de este régimen, es decir, en contra de la autocracia, de un gobierno militar o de un gobierno religioso y extremista (…).
P: ¿Por qué reforma de la justicia y no reestructuración o depuración?
R: Porque es un término más global. Depurar significa dejar fuera a elementos indeseables, lo que está pasando con los jueces independientes, por ejemplo. Pero la reforma se consigue dando a los jueces una independencia real y no inhabilitando a un juez porque tenga opiniones diferentes. No hay que permitir que gane la corriente del antiguo régimen ni siquiera necesariamente la de la revolución. Debe vencer la corriente que defiende la soberanía de la ley. Siempre decimos que la justicia no es independiente pero tenemos jueces independientes de los que nos enorgullecemos. Queremos una institución independiente y la justicia puede auto reformarse.
P: ¿Por qué no tiene el régimen voluntad política para recuperar el dinero robado por el antiguo régimen depositado en el extranjero?
R: ¿Por qué no usa el régimen los fondos privados para mejorar las condiciones de vida de los egipcios, unos fondos de 90.000 millones de libras según lo que los propios responsables han declarado? Porque no hay voluntad política para recuperar ese dinero. El dinero del pueblo libio en el extranjero se le ha devuelto y aunque Gaddafi era un dictador y un asesino, depositó ese capital en bancos extranjeros a nombre de Libia, mientras que Mubarak puso ese dinero a su nombre. Gaddafi era más dictador, pero Mubarak era más corrupto. El gobierno debe demostrarnos que vela por el capital de los egipcios.

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