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Activismo en el mundo árabe, el principal motor hacia la democracia

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Amina Boubia, investigadora asociada al Centre for International Research, Sciences Po Paris

Anuario 2015 IEMed

Mucho antes de la Primavera Árabe, ya se había indicado de continuo que los jóvenes constituyen el principal sector de la población del mundo árabe, y que ese hecho verificado debería ser seriamente tenido en cuenta como una característica clave de la región. Y aunque las consecuencias económicas de ese factor han sido ampliamente analizadas, menos lo ha sido su impacto económico que también es muy importante.

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Los jóvenes tienen intereses y comportamientos específicos, lo que comúnmente llamamos la “cultura joven”, que están a su vez directamente conectados a problemas políticos y económicos en la región. Para entender lo que significa la cultura de la juventud contemporánea en el mundo árabe,  debemos mirar más de cerca aquello que les gusta y les gusta hacer a esos jóvenes: la música, el cine, la literatura que prefieren, los lugares a los que les gusta ir, los eventos que celebran, los temas que discuten más a menudo, etcétera.

(…)

Al margen de esta exitosa aproximación mercantil a las artes en la región, un número de artistas están comprometidos, de un modo más o menos consciente, con el arte como una forma de resistencia local, con un arte social y políticamente comprometido, con un “artivismo”. La pregunta es entonces ¿Resistencia cultural contra qué? O  ¿Por qué “artivismo”? Hay un montón de artistas comprometidos política y socialmente que llevan un mensaje de esperanza y de cambio por la región, antes, durante y desde la Primavera Árabe. Muchos de ellos producen obras artísticas contra la arbitrariedad y la oposición al cambio, y ponen su creatividad al servicio de la libertad y la democracia. Algunos artistas van incluso más lejos apoyando activamente a activistas y manifestantes, convirtiéndose así en renombrados “artivistas”.

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En este sentido, la escena de la música árabe contemporánea proporciona un ejemplo sorprendente y destacado. Su desarrollo no solo fue uno de las primeras señales del advenimiento de la Primavera Árabe, sino que custodió, por no decir que estimuló los levantamientos democráticos. Antes de la Primavera Árabe, muchos investigadores llamaron la atención sobre la nueva música urbana que estaba surgiendo por la región desde mediados de los 90, aunque en diferente medida en función del país. Heavy Metal Islam de Mark LeVine´s puede ser considerado la obra vanguardia sobre este tema al explorar el desarrollo de la escena del rock y hip-hop en la zona MENA, desde Marruecos hasta Pakistán. El libro comienza con un capítulo sobre Marruecos, que tuvo la escena musical más dinámica de la región en la primera década del siglo XXI.

La Nayda marroquí, precursora de la Primavera Árabe

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Con la llegada del nuevo milenio Marruecos experimentó el desarrollo de un extraordinario fenómeno cultural: la Nayda. En árabe marroquí, o dariya, “nayda” significa que algo continua, surge, y al mismo tiempo significa guay, que todo va bien, que nos estamos divirtiendo. La etimología de la palabra coincide con la de “Nahda”, el conocido movimiento de renacimiento árabe del XIX. Al igual que la creatividad que caracterizó a la Nahda, la Nayda marroquí se refiere a la inusual productividad en todos los sectores artísticos entre los años 2.000 y 2.010. En el origen de esta profunda mente moderna y secular Nayda, estaba la escena de música underground llamada “nouvelle scène” (la nueva escena), que adoptaba nuevas formas de música, principalmente rock (incluido el metal), rap y la música fusión mezcla de elementos de la música tradicional marroquí con rock, rap y reggae. Altamente subversiva durante su primera etapa underground, la escena musical fue desarrollándose de forma progresiva para convertirse en “overground”, en un fenómeno de masas gracias sobre todo a festivales de música como el pionero festival urbano L´Boulevard en Casablanca y el festival de Gnaoua de Esauira. Así es como el rock y el rap fueron aplaudidos por los jóvenes marroquíes convirtiéndose en parte de la cultura popular de Marruecos (…) Beneficiándose de una cierta “liberalización” de los medios de comunicación, que permitió el rápido desarrollo de emisoras privadas de radio, y del apoyo de influyentes actores políticos y económicos, entre los que se encontraba el propio Mohamed VI, la Nayda se expandió muy deprisa. Para finales de 2010 cuando la Primavera Árabe comenzaba en Túnez, la Nayda ya estaba en declive. Mientras, la sociedad civil tunecina sufría una dura represión durante el régimen de Ben Ali, y los músicos estaban muy presionados por hacer trabajos comprometidos (…)

 

images (1)La situación marroquí y la tunecina antes de la Primavera Árabe muestran cómo gobiernos autoritarios reaccionaron de forma diferente ante esas escenas artísticas, adoptando diversos métodos para controlarlas, bien tolerándolas hasta cierto punto y absorbiéndolas, bien censurándolas y reprimiéndolas de un modo más o menos violento.

 

 

Para leer el artículo completo en inglés pulse aquí.

El artículo forma parte del Anuario 2015 del IEMed.

Artículos relacionados:

Fracturas y renovación de las escenas musicales en Marruecos y Túnez, Amina Boubia, traducido al castellano y publicado por Viento Sur.

 

 

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